Grace Hopper. 5.000 años instalar Windows

Grace Hopper, la mujer sin la que te podría tomar 5.000 años instalar WindowFinal del formulario Uno, cero, cero, cero, uno, cero, uno, uno. Ese es el lenguaje de las computadoras. Más bien se reduce a la presencia o ausencia de corriente en los diminutos transistores de un chip semiconductor.

Por suerte, no tenemos que programar las computadoras con ceros y unos... ¡imagínate cuán difícil sería! Microsoft Windows, por ejemplo, necesitaría... 20 gigabytes de espacio en el hard drive, que son 170.000 millones de unos y ceros. Si los imprimieras, la resma de papel A4 tendría 4 kilómetros de altura. Si tuvieras que usar la información de esas páginas para ajustar cada transmisor manualmente y te tomara1 segundo por interruptor

Tardarías 5.000 años instalando Windows

Computadora a mano

Las primeras computadoras tenían que ser programadas así. Piensa en la Automatic Sequience Controlled Calculator, después conocida como Harvard Mark 1. Era una concatenación de 15 metros de largo y 2,5 metros de alto de ruedas, varas, engranajes e interruptores. Usaba más de 850.000 kilómetros de cable. Si querías que resolviera una nueva ecuación, tenías que calcular cuáles interruptores debían estar prendidos o apagados, cuáles cables debían estar conectados a qué.

Luego tenías que accionar todos los interruptores, conectar todos los cables y hacer todos los huecos en el papel. Programar no sólo era un desafío que ponía a prueba la mente de los genios matemáticos, también era una labor manual tediosa, repetitiva y proclive al error. Durante las décadas que le siguieron a Harvard Mark 1, máquinas más compactas y fáciles de usar, como Commodore 64, fueron llegando a escuelas.

grace hopper

Si eres de cierta edad, quizás recuerdas cuán milagrosos parecían tus primeros encuentros con una computadora. Y si te preguntas cómo han progresado tanto desde Mark 1, una de las razones ciertamente es el cada vez más diminuto tamaño de sus componentes.

Pero también es impensable que las computadoras puedan hacer lo que hacen si los programadores no pudieran escribir software, como Windows, en un lenguaje parecido al humano. Ese después se traduce en unos y ceros, corrientes y no corrientes, que al final hacen el trabajo. Y la historia del compilador empieza con una mujer llamada Grace Hopper.

Armada y femenina

Hoy en día se discute mucho sobre cómo hacer que más mujeres hagan carrera en tecnología. En 1906, cuando Grace Hopper nació en Nueva York, Estados Unidos, a pocos les preocupaba la igualdad de género en el mercado de trabajo. Grace Hopper fue a un buen colegio y resultó que era brillante en matemáticas.

Aunque soñaba con alistarse en la Armada como su abuelo, en ese tiempo no recibían mujeres, así que se resignó a ser una profesora. Pero en 1941, cuando el ataque a Pearl Harbour arrastró a Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, el talento femenino también fue llamado a luchar, y la Armada empezó a aceptar mujeres. Grace se alistó inmediatamente.

Matemática a bordo

Si te estás preguntando de qué le sirve a la Armada una matemática, piensa en que tienes que apuntar un misil: ¿en qué ángulo y dirección lo debes lanzar?

La respuesta depende de muchas cosas: cuán lejano está el blanco; cuál es la temperatura, la humedad, la velocidad y la dirección del viento. Los cálculos no son complejos pero toman un tiempo precioso si los hace una "computadora" humana: alguien con lápiz y papel.

open source

¿Quizás había una forma más rápida?

A la Armada le intrigaba el potencial de ese artilugio que recientemente había hecho un profesor de Harvard, Howard Aiken. Saber qué debería decir ese manual implicaba mucha experimentación. y tal parece que de ahí viene el término "debugging", que es como se dice "depurar programas" en inglés, pues la polilla es un bicho y bicho se dice "bug" en inglés (aunque hay quienes aseguran que el término ya existía). Pero generalmente, ese bug era metafórico: un interruptor mal accionado, un hueco que no debería estar en el papel... Hopper y sus colegas empezaron a llenar libretas con trozos de código comprobado y reutilizable. Para 1951, las computadoras habían avanzado lo suficiente para guardar esos trozos -llamados "subrutinas"- en sus propios sistemas de memoria.

¿Pura pereza o sentido común?

Para entonces, Hopper trabajaba para una compañía llamada Remington Rand. Allá trató de convencer a su jefe de que permitiera que los programadores nombraran esas subrutinas con palabras familiares, es decir, cosas como "sustraer impuestos del salario" en vez de -como explicó Hopper- "tratar de escribir eso en código octal o usando todo tipo de símbolos". Y dijo:

Nadie lo había pensado antes porque no eran tan perezosos como yo"

Grace Hopper

Eso no era cierto: Hopper era conocida por trabajar duro. Pero no todo era ganancia: la idea del compilador involucraba una contrapartida. Por eso Remington Rand la rechazó. ¡No hay problema!

Hopper no se desanimó: sencillamente escribió su primer compilador en su tiempo libre. Programadores afines de todo EE.UU. empezaron a mandarle nuevos trozos de código a Hopper, quien los iba guardando en la memoria hasta la próxima publicación.

En efecto, Hopper estaba creando el software de código abierto. Su compilador se convirtió en uno de los primeros lenguajes de programación, COBOL; y, fundamentalmente, abrió el camino a la distinción ahora conocida entre hardware y software. Con máquinas como Harvard Mark 1, el software era el hardware: ninguno de sus patrones de interruptores funcionaría en otra máquina que estuviera conectada de forma distinta.

Pero si una computadora tiene un compilador, puede ejecutar cualquier programa que lo use. Desde entonces, más y más capas de abstracción han separado a los programadores humanos de los chips físicos. Para Hopper, sus colegas inicialmente se resistieron no porque querían que los programas funcionaran más rápido, sino porque disfrutaban del prestigio que les daba ser los únicos que podían comunicarse con la casi divina computadora en representación de los meros mortales que se limitaban a comprarla.

"Los sumos sacerdotes", los denominaba la matemática.

Hopper pensaba que cualquier persona debería poder programar. Y las computadoras son mucho más útiles gracias a ello.

Fuente Historia: BBC. Mundo

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