Hipertermia

EL GOLPE DE CALOR O HIPERTERMIA

El golpe de calor o hipertermia se produce durante el verano cuando las temperaturas se hallan en su valor máximo y conlleva riesgos importantes que pueden prevenirse. Para ello, es importante disponer de alguna información previa y entender el funcionamiento del organismo.

El golpe de calor o hipertermia

Nuestro organismo dispone de un termostato biológico que regula de forma automática nuestra temperatura corporal. Existen diferentes factores externos e internos que influyen en nuestra temperatura corporal. Las personas más sensibles a las altas temperaturas son las personas ancianas, en su caso existe mayor sensibilidad y, por tanto, menor soporte a las altas temperaturas, en los niños menores de seis años que aún se encuentran en fase de desarrollo, pacientes de enfermedades crónicas cuyo termostato corporal se ve también alterado y los turistas procedentes de países fríos, ya que no están acostumbrados a las altas temperaturas. Nuestro cuerpo suele mantener una temperatura habitual entre los 36 y los 37 grados. Se considera un golpe de calor cuando nuestra temperatura corporal sube por encima de los cuarenta grados. No obstante, hay que diferenciar entre un golpe de calor y la fiebre.

La fiebre se puede dar en cualquier estación a lo largo del año y suele ser un síntoma cuando nuestro cuerpo lucha contra una enfermedad, como puede ser la gripe, un virus, una apendicitis… Por lo tanto, siempre viene acompañada por más síntomas. En cambio, el golpe de calor suele darse en verano cuando nuestro cuerpo está expuesto a temperaturas externas excesivamente altas e influyen en nuestro organismo, si no tenemos precaución y no nos cuidamos adecuadamente.

El golpe de calor o hipertermia puede ser leve, pasando por diferentes grados hasta llegar a ser severo y su reconocimiento y tratamiento rápido son de suma importancia para evitar males mayores.

¿Cómo podemos prevenir el golpe de calor o hipertermia?

Podemos seguir unos consejos sencillos y básicos para bajar los riesgos de padecer un golpe de calor y es importante tenerlos en cuenta, dado que un golpe de calor severo puede conllevar la muerte de quien lo padece.

  • Debemos beber suficiente agua a lo largo del día para mantener nuestro cuerpo hidratado.
  • Evitar las bebidas azucaradas (el azúcar da más sed y podemos deshidratar nuestro cuerpo).
  • Evitar salir al sol al mediodía cuando el sol más calienta (entre las 12 y las 16 horas), ni realizar ejercicios en estas horas.
  • Caminar más a la sombra, ponerse ropa ligera y de color claro, así como taparse la cabeza con un sombrero, paño….
  • Cuidar la alimentación y evitar las comidas calientes, copiosas o pesadas, saladas y picantes. Se debe comer más frutas y ensaladas, comida ligera y del tiempo.
  • Refrescarse con duchas o baños frescos.

Si aun así y a pesar de todo sufrimos un golpe de calor, debemos intentar bajar la temperatura corporal, refrescarlo bebiendo agua, destapar el cuerpo y acostarnos manteniendo las piernas en alto. Podemos acudir también al médico y llamar para pedir ayuda. Hay que evitar el golpe de calor para no padecer males mayores y estar atentos a cualquier síntoma que nos indique que podamos estar sufriendo la hipertermia.

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