GLOBO DE ILUSIÓN (relato corto)

Una pequeña niña, ataviada con un lindo abrigo rojo que le llegaba a la altura de las rodillas, miró al cielo con una dulce sonrisa. El inquieto viento invernal alborotaba de forma traviesa su rizada melena castaña, pero ella seguía sonriendo. Allá, arriba, a lo lejos, un globo de color rojo se elevaba rumbo a las nubes. Era un espectáculo digno de verse. Aunque el globo no era otra cosa más que un trozo de plástico, el verlo flotar hacía que se viera realmente hermoso. Parecía como un pequeño trozo de rubí, tratando de acariciar el bello azul de la inmensa bóveda celeste. Pero para la pequeña niña, cuyas mejillas lucían sonrojadas por efecto del gélido viento, el globo significaba algo muy importante. Aunque nadie pudiera verlo, el globo de la niña llevaba una carga valiosa. En él iban todos los sueños y deseos de su pequeña propietaria. Ella sabía que cuando su globo llegara a lo más alto, alguien se encargaría de escuchar loa anhelos de su joven corazón.

Un globo y la ilusión de una niña

Después de un rato, el globo dejó de verse casi por completo. Únicamente podía percibirse un pequeño punto rojizo en la lejanía.. Después de agitar su pequeña mano una y otra vez para despedir a su globo, la pequeña niña se montó en su bicicleta, y de buen modo, enfiló rumbo a casa. A esas horas, el pálido brillo de la luna era la única luz en la solitaria calle. La niña sabía que papá y mamá estarían preocupados por su tardanza; y quién podría culparlos. Después de todo, ella había prometido no tardarse. Pero a la niña no le importaba la posibilidad de recibir un regaño por parte de sus padres. Ella estaba contenta por haber sido testigo de un bello espectáculo. Y nada, ni nadie, podría quitarle esa alegría

Un globo lleno de ilusiones

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