Aunque ya se empiezan a notar algunos síntomas de recuperación económica y parece verse la luz al final de túnel, falta todavía un largo camino para llegar a la recuperación real de nuestra economía y muchas empresas y autónomos continuan con el agua al cuello; hecho que conlleva el impago de los salarios o nóminas a los trabajadores.

Ante el impago de nóminas, se ha de actuar con rapidez y reclamar los salarios pendientes, ya que existen unos plazos concretos y el procedimiento puede caducar. Un año es el plazo para presentar una demanda de reclamación de salarios o de otros conceptos que nos deba la empresa desde que se produzca el impago; todas las nóminas pendientes después de los 12 meses podemos darlas por perdidas. Podemos reclamar el impago de una nómina a partir de la primera mensualidad, sin esperar a que se acumulen los impagos. Antes de interponer la demanada, se ha de presentar la papeleta de conciliación laboral en el Departamento de Trabajo.

Tener miedo ante un posible despido si presentamos una demanda, es algo habitual entre todos los trabajadores, pero el despido por esta causa no es admisible, se considera nulo, por vulneración de los derechos fundamentales del trabajador. Además implicaría la readmisión inmediata al lugar de trabajo, sin perder nada de lo que se ha dejado de percibir durante el tiempo de despido.

Existe el derecho de reclamar nóminas, pagas dobles, horas extraordinarias, vacaciones no disfrutadas y dietas que nos deba la empresa y cualquier otro derecho generado por el hecho de haber trabajado. A la hora de realizar la reclamación, además de solicitar la suma de todos los importes debidos, la ley nos permite reclamar un 10% extra.

El Gobierno del Estado creó Fogasa (Fondo de Garantía Salarial) para dar respuesta a las situaciones de insolvencia pagando las indemnizaciones y nóminas a los trabajadores.

Impago de salarios

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