Cómo evitar el estrés en el trabajo

En los últimos años los responsables de Salud y Seguridad en el trabajo de las grandes empresas han tenido que abordar la cuestión de la gestión del estrés en el trabajajador y pensar en qué se debería hacer para reducir las enfermedades relacionadas con este tipo de estrés laboral.

El HSE (Health & Safety Executive) lanzó recientemente una campaña dirigida a los empleadores para controlar el estrés en el trabajo de todos sus empleados, lo que provocó el pánico en muchos sectores de la industria.

El estrés se produce por el "efecto adverso que en el trabajador produce una presión excesiva". Así se podrían resumir las variadas suposiciones sobre el origen de este tipo de estrés, con muchas personas que acaban enfermando, pero también con demasiados empleadores que no saben lo suficiente acerca de los síntomas y despiden a muchos de sus trabajadores sin un diagnóstico completo.

Los empleadores deben ser conscientes de que el estrés se clasifica ahora como accidente de trabajo y debe investigarse a fondo, no sólo dejarse en la bandeja de entrada de RRHH.

Todo empleador debe estar buscando señales de estrés en sus empleados, como síntomas de ansiedad o el consumo excesivo de alcohol, que se ha relacionado con el estrés, ya que hay quienes al no poder lidiar con la presión terminan recurriendo a la botella. Los problemas personales pueden tener un efecto dramático en la vida laboral, por lo que los gerentes deben mostrarse accesibles para estos problemas y ayudar dondequiera que puedan.

Los gerentes son responsables y deben recibir capacitación sobre el manejo del estrés y sobre cómo llevar a cabo evaluaciones de riesgo adecuadas y suficientes del mismo, ya sea en un formato genérico o en una evaluación de riesgo personal de cada trabajador.

Implantar las medidas de control eficaces, asegurar que se eliminen los horarios de trabajo excesivos, que se tomen todos los días de vacaciones, considerar la rotación laboral, dar al empleado la posibilidad de controlar su forma de trabajar (dentro de lo razonable), informar sobre la presencia del estrés y no sentirse penalizado por ello, denunciar el acoso y la intimidación e incluso considerar la posibilidad de un asesoramiento externo confidencial, son todas ellas medidas, cuya adecuada implantación puede suponer un cambio drástico a mejor en el entorno laboral y en las condiciones de trabajo.

Una fuerte política de gestión del estrés en el trabajo que sea comunicada a todos los empleados es un buen punto de partida para la gestión de esta cuestión. Si tu empleador no está haciendo lo anterior, entonces está infringiendo la ley y podría ser sancionado.

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