Tu actitud ante la Gestión del Estrés

Una de las primeras cosas que debemos acometer previamente a cualquier intervención dirigida a controlar nuestro estrés y empezar a trabajar con herramientas de Gestión del Estrés , es pasar de la pregunta ¿qué me estresa? a la pregunta ¿cómo me estreso?, o todavía mejor ¿cómo hago yo mi estrés?

Si la cuestión que me planteo es ¿qué me estresa? mis respuestas estarán todas ahí afuera, en el entorno.

La respuesta a la pregunta ¿qué me estresa? es "me estresa la vida"

En todas las encuestas en las que hemos hecho esta pregunta a la gente, siempre aparecen las mismas respuestas: me estresa mi trabajo, me estresa mi jefe, me estresa mi marido, me estresa mi mujer, me estresan los hijos, me estresa al tráfico, me estresan las noticias, etc.

Si planteamos las cosas de ese modo, parecería entonces que la solución a la Gestión del Estrés está en cambiar el entorno: cambia de ocupación, cambia de pareja, cambia de domicilio, etc.

Por muy lógico que pueda parecer el planteamiento, su viabilidad es a menudo simplemente nula.

Si nos preguntamos por el contrario ¿cómo me estreso?, ¿cómo hago yo mi estrés?  la respuesta tendré que buscarla en mi interior: como son mis pensamientos, cual es mi monólogo interior, cuales son mis películas mentales, como es mi proceso de toma de decisiones, que significado atribuyo a los eventos y circunstancias externas, que tipo de creencias y valores dirigen mi vida, cómo respiro habitualmente, como late mi corazón, donde tiendo a acumular tensión muscular, cual es mi tensión arterial habitual, como es mi alimentación, como son mis pautas de sueño y descanso, como mantengo en forma mi cuerpo, como despliego mis fortalezas de carácter y pasiones en mi tiempo libre, en qué grado mantengo hábitos de vida saludables, etc.

Al plantear las cosas de este modo, parece lógico pensar que si dirijo mi atención a realizar cambios en mis pensamientos, el lenguaje en el que me hablo a mí mismo, el significado que atribuyo a los sucesos en mi vida, mis creencias y valores, mi forma de respirar, mi grado de tensión muscular, la forma en que me alimento, mi patrón de sueño y descanso, etc., quizás el estrés que experimento también se modifique.

El Círculo Vicioso del Estrés

Es decir, si analizo ¿cómo me estreso? y dirijo mi foco de atención a mi forma de hacer mi propio estrés, podré también entonces preguntarme ¿cómo me relajo? y empezar a introducir cambios a nivel corporal, mental y emocional.

En nuestro entrenamiento en Gestión del Estrés , simbolizamos el proceso de aparición del estrés con un triángulo, en cuyos vértices aparecen los elementos centrales sobre los que gira el proceso de generación del estrés.

En el vértice inferior izquierdo estarían las Sensaciones Corporales. Muchas personas empiezan a ser conscientes de su estrés al notar determinados síntomas físicos: por ejemplo, pulso cardíaco, forma de respirar, dolor muscular, alteraciones en la temperatura corporal, problemas digestivos, etc.

Pasamos ahora al vértice superior, Pensamiento: El cerebro, al detectar esos cambios corporales empieza a entrar en modo alerta: los pensamientos parecen agolparse, con un predominio de pensamientos negativos, concurrentes con una imaginería mental también negativa, que representan justamente los aspectos de las situaciones que no me gustan o que temo que ocurran.

Si nos fijamos ahora en el vértice inferior derecho, encontramos las Emociones; al generar esos pensamientos y escenarios mentales negativos, las emociones que experimento también se vuelven negativas: inseguridad, intranquilidad, nerviosismo, etc.

Esto provoca la aparición del círculo vicioso del estrés: La angustia, intranquilidad y el nerviosismo elevan nuestro ritmo cardíaco, aceleran la respiración,, generan más tensión muscular, etc., lo que generará más distorsión y negatividad en nuestros pensamientos, lo que me genera aún más nerviosismo e intranquilidad y así, formando un círculo vicioso.

Elimina tu estrés, fácil y naturalmente

¿Cuál es la solución a un problema que constituye un círculo vicioso?

En nuestros Programas de Formación y Entrenamiento en Gestión del Estrés, lo que proponemos son estrategias y técnicas prácticas para romper el círculo vicioso del estrés entre cualquiera de los vértices del triangulo

Para romper el círculo vicioso del estrés entre los vértices de "Sensaciones Físicas" y "Pensamiento" utilizamos técnicas de relajación física y mental, que complementamos con diversos métodos de respiración y relajación muscular progresiva, junto con ciertos ejercicios de “Qigong” (una de las ramas de la Medicina Tradicional China.

También entrenamos para ser capaces de romper el círculo vicioso del estrés entre los vértices de “Pensamiento” y “Emociones”, para lo que, trabajamos con algunas técnicas de PNL, guiones hipnóticos, y Psicología Energética (particularmente, EFT – Emotional Freedom Techniques)

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