Gestación subrogada

La gestación subrogada es una técnica de reproducción asistida en la que se utiliza normalmente un útero, un óvulo y semen de tres personas distintas. La mujer embarazada tendrá un hijo biológico de otras dos personas.

Se necesita un gran debate sobre su regulación donde no están exentos conceptos éticos y morales basados en cuestiones filosóficas que de un modo abstracto miden los valores personales y sociales sobre lo que denominamos el bien.

Maternidad subrogada, gestación subrogada o vientre de alquiler supone que una mujer se ofrezca a gestar el hijo de otras dos personas, quedándose embarazada mediante fecundación in vitro. Esto puede ocurrir cuando hay una o varias personas que desean tener un hijo, el padre o los padres, pero por unos motivos determinados no pueden. Así este bebé puede ser concebido a partir de óvulo y semen de sus padres, de donantes o de ambos. Se barajan todas las posibilidades, incluso el embarazo puede llevarse a cabo con un embrión donado por otra pareja.

El concepto de madre no debe alterarse ya que según laReal Academia Española madre se define como "La mujer o animal hembra que ha parido a otro ser de su misma especie", pero además en la tercera acepción se puede encontrar la otra definición que atañería a las mujeres que acuden a técnicas como la maternidad subrogada o la adopción: "Mujer que ejerce las funciones de madre".

Países

La gestación subrogada se admite en países como Rusia, Ucrania, Grecia, Georgia, Portugal, Canadá y en algunos estados de Estados Unidos, permitiéndose también para extranjeros. Para parejas homosexuales u hombres solteros tan sólo está legislado en Canadá y en algunos estados de Estados Unidos. Existen otros países que o bien prohíben la práctica de la gestación subrogada o bien no tienen ninguna ley al respecto.

En los países que tienen este modelo regulado, el coste de la donación altruista de un vientre de alquiler está entre 35.000 y 150.000 euros, dependiendo del país en el que se lleve a cabo y de los requerimientos particulares de los padres. En la India, país en el cual existen centros donde las mujeres viven durante los 9 meses de gestación y se dedican única y exclusivamente a cuidar de su embarazo sin poder ver a sus maridos y a sus hijos, el coste de la gestación subrogada es menor que en Estados Unidos o Canadá. Lejos del altruismo, las mujeres en este país se ofrecen normalmente como vientres de alquiler con el fin de conseguir dinero para su familia, acatando severas normas impuestas por parte de las organizaciones intermediarias.

En cifras actuales, cada año en España se producen 1.000 procesos de gestación subrogada. Al mismo tiempo, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad, las adopciones internacionales han caído más del 72% en los últimos 5 años. En 2010 se adoptaron cerca de 3.000 niños y en 2015 menos de 800 (fuentes de informaciónpúblico yeldiario.es). Los grupos que defienden la gestación subrogada en España proponen una legislación similar al modelo canadiense, altruista con compensación y con algunas restricciones.

La pregunta que ronda el gran debate es evidente: más allá de entender la gestación subrogada como una avanzada técnica de reproducción asistida, ¿se está utilizando la maternidad para hacer negocio? La portavoz de igualdad del PSOE, Ángeles Álvarez, afirma que el 80% del lucro que genera este negocio no lo percibe la mujer gestante, sino que se queda en los intermediarios como las agencias de viajes, clínicas, las empresas que se dedican a poner en contacto a los padres y las mujeres, entre otros.

Las asociaciones que defienden losDerechos Humanos exponen que los vientres de alquiler provocan más desigualdad de género. Afirman que son negocios que culminan con la explotación de la mujer y la vulneración de los derechos humanos. La plataforma#NosomosVasijas lucha por los derechos de las mujeres y los niños en contra de la maternidad subrogada defendiendo que el concepto de altruismo no es más que una tapadera que esconde el negocio de la maternidad comercial. #NosomosVasijas denuncian la existencia de "granjas de mujeres" en la India y Sudáfrica por parte de mafias que explotarían a mujeres obligándolas a ser madres para otras personas.

No existe legislación posible para controlar la presión a la que las madres gestantes pueden ser sometidas ni hasta qué punto son libres para decidir. La madre gestante vivirá 9 meses sin libertad, sufrirá cambios físicos y emocionales durante los cuales podría cambiar de opinión sobre su embarazo, sobre su futuro o sobre lo que desea hacer con su cuerpo.

Soy libre y con mi cuerpo hago lo que quiero. Una mujer vive en la pobreza, necesita dinero porque vive con dos niños y no tiene oportunidades laborales. Es solo un ejemplo de una mujer que es capaz de asumir todavía más carga su ajetreada vida ofreciéndose como madre gestante para obtener ese dinero que necesita ella y su familia para vivir. ¿Es libre de hacerlo? Por supuesto lo es, al igual que quien elige o desea trabajar en el sector de la prostitución, algo que en España tampoco es legal.

Portugal asume otra variante, este país legisla la maternidad subrogada sólo para casos excepcionales como por ejemplo si la mujer que desea ser madre no tiene útero o no le funciona correctamente. Este caso lleva a una desigualdad en ciertos sectores de la población como las personas estériles, los padres solteros, los hombres homosexuales o las parejas que simplemente no quieren pasar por un embarazo. Hasta qué punto una persona o una pareja que no desea sufrir un embarazo pero sí desea ser madre o padre puede decidir cómo gestar a su hijo, sin que ello asemeje un capricho. Tal que un impedimento mental, tal que no funciona el útero, tal que no funciona la mente.

Debate

El debate puede llegar a la reflexión acerca del ansia de diseñar a tu propio hijo. Ansia como quien desea la casa de sus sueños, un juguete en la juventud. Se trata del ansia de criar a un hijo, de educar, de compartir, dar felicidad y ser feliz. No se trata de los genes, ni siquiera de los apellidos, tampoco es una posesión, algo que pueda comprar y ser mío para siempre. Tener un hijo no debe poder conseguirse con dinero. Hoy en día desgraciadamente hay muchos menores sin acompañar. Hay personas que, al contrario de estar deseosas de ser madres o padres, han tenido un hijo sin desearlo y dan la oportunidad a otras personas de cumplir este deseo. Esto se consigue mediante el trámite de la adopción. Niños que pierden a sus padres siendo pequeños, en guerras, accidentes o se han escapado de sus hogares buscando a alguien tan deseoso de ser padre o madre como cualquier persona que recurre a la gestación subrogada para tener un hijo. Ese hijo está en nuestro mundo, solo hay que buscarlo de un modo diferente.

Existe un gran número de hijos no deseados o que desafortunadamente no tienen una familia en la que criarse. Solo en España, unos 18.000 niños crecen en centros sin apenas promover y facilitar los trámites de adopciones. Es importante enfocar el problema de cara a agilizar los trámites de las adopciones y facilitar las adopciones en otros países, además de rebajar los requisitos para ser madre o padre adoptivo como la edad, las enfermedades previas o el estado civil. Estos criterios deben ir acorde con la sociedad en la que vivimos.

Ante nosotros la solución a un grave problema como es el abandono infantil y son todas esas madres y padres que no pueden reproducirse. Ante la superpoblación que sufre la Tierra, no parece ser necesario el uso de esta técnica de reproducción como solución a un problema de natalidad o similar. La realidad es que el planeta lleva un peso superior al que debiera y legislar sobre sentimientos suele resultar confuso, incierto y ambiguo.

 

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