Me decía mi hermana el otro día que ella pertenece al club de la gente sin pareja por elección propia. A mi hermana le gusta vivir sola, no tener horarios, no dar explicaciones a nadie, viajar sola, ir de compras sola... No se imagina a sí misma compartiendo su vida con otra persona. Yo tampoco la imagino. Creo que en vez de celebrar una unión habría que celebrar una desunión el día que vaya a vivir con un chico.

Lo malo es que no todas las personas que no tienen pareja están contentas con su situación. Muchas se sienten incómodas en su soledad y estarían dispuestas a iniciar una nueva relación sentimental lo antes posible. Incluso se precipitan en nuevas relaciones para salir de lo que mi hermana denomina club de gente sin pareja.

Las empresas también se han dado cuenta de que abundan los singels o la gente sin pareja. Cada día son más frecuentes las ofertas de viajes para personas solas, pero no siempre están enfocados para personas que eligen la soledad como una opción de vida. Los empresarios no cubren bien el nicho de los solitarios convencidos. Se empeñan en emparejarlos, y esto es un error.

Reconozco que admiro a la gente sin pareja. Casi me imagino viviendo sola y creo que sería feliz. No tendría que aguantar un marido, unas hijas, una suegra más presente que la nata en la leche entera,.. . La soledad puede ser una situación de felicidad si sabes saborearla.

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