misteriosos y amantes de la noche

Los gatos son animales rodeados de misterio, desde sus orígenes en Oriente Medio y África, pasando por todo su proceso de domesticación y cruce, hasta nuestro tiempo. Hace unos diez mil años el hombre introdujo al gato en su vida cotidiana por sus habilidades de acabar con plagas de roedores, reptiles y otras alimañas y lo llevo consigo por toda Europa, Asia y África.

Estos felinos despiertan el amor o el rechazo de las personas. Su sigilo, elegancia y porte no pasan desapercibidos. El gato es lo más cercano a los grandes felinos como el tigre o la la pantera que vemos en televisión o en zoológicos en cautiverio y mantienen todas sus características felinas: sus garras retráctiles, su vista y olfato desarrollado, su cuerpo esbelto y ágil y sus colmillos, así como sus habilidades para trepar los árboles, cazar, y escabullirse por los rincones más inesperados.

Sus hábitos nocturnos nos inquietan. A quién no le ha sorprendido un gato en medio de la noche, saliendo de la nada y mirándonos con sus grandes, brillantes y rasgados ojos de pupila vertical y mirada fosforescente. Y por supuesto quien no ha pensado de manera supersticiosa que los gatos negros son de mala suerte, o que los gatos tiene un sexto sentido para percibir presencias sobrenaturales o demoniacas. Y claro como se ha popularizado su figura de consorte o compañero inseparable de las brujas y brujos.

No es de extrañar que los egipcios se inspiraran en el gato para crear sus primeros dioses como símbolo de fertilidad, maternidad y protección y los momificaran al momento de su muerte, llevando un sentido luto por su pérdida. Además estaban siempre presentes en sus manifestaciones culturales, artísticas y religiosas, y si alguien mataba un gato podría llegar a ser linchado. La historia menciona la batalla de Pelusa donde los egipcios fueron derrotados por los persas utilizando a los gatos como escudos y así lograron la rendición de su adversario.

Los romanos a su vez también incorporaron al gato en sus creencias religiosas, y en la Roma imperial decoraban sus escudos y uniformes con figuras de gatos, convirtiéndose también en compañeros en la vida y en la muerte. La diosa Libertas era acompañada por un gran felino, simbolizando la libertad plena y en caso de dar muerte a un gato el culpable debía resarcir a su dueño por su pérdida.

Por su parte los griegos que no apreciaban el gato como animal de compañía, lo adquirieron al principio como trofeo obtenido en sus batallas hasta que con el tiempo se ganó un espacio en sus corazones y en sus hogares y se hizo popular.

Pero en la Edad Media, a partir del año 1180 a 1200, el gato es satanizado por razones religiosas. Sus características felinas como sus maullidos, sus actividades de cazador nocturno, su habilidad para escapar de situaciones peligrosas, su copulación escandalosa (lujuriosa para la época), y su relación directa con los dioses paganos hicieron del gato una víctima que acompaño a muchas posibles brujas sentenciadas a la muerte en la horca y la hoguera.

Y como queda constancia en documentos o bulas papales, escritos por sus santidades entre los años 1200 a 1500, los gatos eran la encarnación del diablo en la tierra, que debían ser quemados en determinadas fechas. Sin mencionar que países como Francia, Bélgica, Alemania, Inglaterra y Escocia, también hicieron lo suyo quemando y empalado gatos en diferentes fechas posteriores al medioevo, por razones religiosas y culturales barbáricas.

Estas constantes matanzas gatunas ocasionaron que diezmara su población por lo cual las plagas aumentaron, y fue uno de los principales factores que facilito en el siglo XIV la aparición de la peste negra.

En el Renacimiento el gato se gana de nuevo su lugar como animal de compañía desde las familias más humildes hasta los aristócratas y reyes admiran sus gláciles y tiernas formas, y se estima enormemente su habilidad como cazador.

Actualmente el gato al igual que el perro es de los animales domésticos más apreciados, pero no es por su habilidad como cazador ni porque parezcan divinidades reencarnadas, sino porque son animales curiosos, juguetones y a la vez independientes; su tamaño pequeño y su fácil adaptación a espacios diversos los hacen los animales de compañía perfectos para muchos.

Y esta magnífica especie no podía pasar acompañando a ser humano en su acusiado y trasegado vivir sin un merecido homenaje:

"Los animales fueron
imperfectos,
largos de cola, tristes
de cabeza.
Poco a poco se fueron
componiendo,
haciéndose paisaje,
adquiriendo lunares, gracia, vuelo.
El gato,
sólo el gato
apareció completo
y orgulloso:
nació completamente terminado,
camina solo y sabe lo que quiere"

"El hombre quiere ser pescado y pájaro,
la serpiente quisiera tener alas,
el perro es un león desorientado,
el ingeniero quiere ser poeta,
la mosca estudia para golondrina,
el poeta trata de imitar la mosca,
pero el gato
quiere ser sólo gato
y todo gato es gato
desde bigote a cola,
desde presentimiento a rata viva,
desde la noche hasta sus ojos de oro".

"No hay unidad
como él,
no tienen
la luna ni la flor
tal contextura:
es una sola cosa
como el sol o el topacio,
y la elástica línea en su contorno
firme y sutil es como
la línea de la proa de una nave.
Sus ojos amarillos
dejaron una sola
ranura
para echar las monedas de la noche"

"Oh pequeño
emperador sin orbe,
conquistador sin patria,
mínimo tigre de salón, nupcial
sultán del cielo
de las tejas eróticas,
el viento del amor
en la intemperie
reclamas
cuando pasas
y posas
cuatro pies delicados
en el suelo,
oliendo,
desconfiando
de todo lo terrestre,
porque todo
es inmundo
para el inmaculado pie del gato"

"Oh fiera independiente
de la casa, arrogante
vestigio de la noche,
perezoso, gimnástico
y ajeno,
profundísimo gato,
policía secreta
de las habitaciones,
insignia
de un
desaparecido terciopelo,
seguramente no hay
enigma
en tu manera,
tal vez no eres misterio,
todo el mundo te sabe y perteneces
al habitante menos misterioso,
tal vez todos lo creen,
todos se creen dueños,
propietarios, tíos
de gatos, compañeros,
colegas,
discípulos o amigos
de su gatos"

Apartes de ODA AL GATO de Pablo Neruda.

Y por mi parte solo me resta decir: Larga vida señor gato. Que tus trasegar siga llenándonos de magia y misterio. Y que tus pisadas (a donde quiera que vayas), siempre retornen a nosotros, con todos los secretos que nunca nos dirás porque eso te hace hermoso, inalcanzable y cautivador.

encantadores

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