En Aragón la gastronomía es un patrimonio cultural. Constituye una base sólida en la que se deja entrever una rica cultura culinaria.

Las TRUFAS son una de las joyas mas preciadas. Son el diamante negro de la gastronomía, veneradas por sibaritas y eruditos de los placeres del paladar.

Las trufas aragonesas están alcanzando un valor incalculable. En Huesca y Teruel se encuentra bajo la tierra este exquisito manjar. De noviembre a marzo es la época en la que podemos encontrarlas, los truficultores se ponen manos a la obra. Aragón produce el 50% de las trufas recolectadas en España, atesorando una tradición centenaria que se hereda de generación en generación.

Las trufas aragonesas son tubérculos negros con forma de globo, que desprenden un olor intenso. Su carne tiene una consistencia firme. Se utiliza para condimentar todo tipo de platos, carnes y embutidos. Un solo pedazo es suficiente para dar sabor a cualquier guiso.

trufa de aragón

El QUESO es otra expresión gastronómica del territorio aragonés. Desde hace unos años los quesos de Aragón gozan de un merecido reconocimiento. El buen hacer de los queseros de la tierra se pone de manifiesto en más de un centenar de productos diversos. El más conocido es el Tronchón, pero también van cobrando cada vez más protagonismo los quesos L´escresola fresco, Villa Corona, El Burgo, Montsec de Benabarre o Flor de Aspe.

queso de aragón

El AZAFRÁN es el aderezo de Aragón por excelencia. El elemento ofrece perfume, color y sabor a los platos de la tierra. El azafrán producido en Jiloca es uno de los mejores del mundo. Las mujeres turolenses salen al campo a recolectar la flor del azafrán, conocida comúnmente cómo rosa. En las casas esperan al desbrinado, que consiste en extraer del interior de la flor los estigmas o brines, los tres hilitos que constituyen el famoso oro rojo tan presente en algunos platos.

mujeres con la flor de azafrán

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