Un año sabático no tiene porque ser un año improductivo. Es mejor que no lo sea si no quieres iniciar tu ruina desde el ocio. Un año son doce meses y doce meses sin ingresos son doce meses desastrosos. Yo no podría aguantarlos. Me diría, nena, gana dinero en tu año sabático, aunque sea tocando un acordeón en la calle.

Es muy importante que te digas tú también gana dinero, sobre todo, durante ese año en el que te has despedido de tu trabajo para hacer ese viaje que tienes pendiente o simplemente para no hacer nada, lo cual también es muy defendible. No hacer nada a veces también es necesario para recuperar fuerzas.

En tu año sabático puedes iniciar otras actividades. Hacer lo que yo llamo ensayos de nuevos ingresos. Por ejemplo, puedes apuntarte a esa orquesta de aficionados que hay en el centro cívico de tu barrio y acabar en una orquesta profesional de esas que van por los pueblos los días de fiestas parroquiales. Un amigo de mi suegro se hizo cantante cuando se acercaba a la jubilación de su trabajo de albañil de toda la vida. La vida te da oportunidades cuando tú le das oportunidades a la vida. En todo caso, no tienes por qué darle un cambio tan radical a tu existencia. Simplemente, se trata de planearse ganar algún dinero durante tu año sabático para que tus ahorros no vayan a menos. ¿Y cómo ganarse ese dinero? Hay muchas maneras. Yo te recomiendo que optes por proyectos tan locos como hacer de estatua humana en tu lugar de vacaciones, tocar un instrumento en esa estación de metro de una ciudad donde no te conoce nadie, ofrecerte como cuentacuentos en alguna librería, etc. También puedes optar por actividades tan solidarias como acompañar enfermos en los hospitales. Pagan bien y no tienes que hacer nada que no sea darles conversación.

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