El aceite de palma es malísimo. Lo dicen en los medios de comunicación y me lo creo. Me lo dice mi nutricionista y me lo creo más. Por eso busco galletas sin aceite de palma para toda la familia. Mirando y remirando me encuentro que las galletas dinosaurus que tanto gustan a mis niñas no son elaboradas con el famoso aceite de palma. Mis hijas pueden comer sus galletas preferidas para el desayuno sin que su madre, es decir, servidora, se ponga a rezar por su muerte provocada por una ingesta de galletas inadecuadas para su salud.

A mis hijas no les importa que sus galletas tengan o no tengan aceite de palma. Le gustan por su rico sabor y porque tienen formas de animalitos. Soy niñas tan carnívoras que disfrutan comiendo animales engalletados. Casi me asustan tanto como el aceite de palma porque yo siempre fui casi vegetariana. No soy vegetariana del todo porque mi nutricionista me obliga a comer proteínas de origen animal, es decir, carne, al menos dos veces a la semana.

El aceite de palma es malo para las arterias, para las venas, para la piel, para la respiración, para la vida en general del ser humano. Yo no se lo daría ni a los perros. Me estoy finando también en la comida para el perro que venden en los supermercados. Me horrorizaría que mi mascota comiera aceite de palma en su comida perruna. Estoy pensando en darle al perro también galletas dinosaurus. Si no se las doy, es porque no son unas galletas nada baratas. Su elevado precio se debe explicar porque no tienen aceite de palma.

Las galletas sin aceite de palma también las puedes conseguir si las haces tú misma. Sólo te tienes que poner manos a la obra. Yo prefiero comprar estas galletas sin aceite de palma conformas de animalitos en los supermercados porque no me gusta cocinar. Prefiero trabajar, ganar dinero y comprar todo lo que necesito cocinado.

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