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GABRIELA MISTRAL.

Gabriela Mistral, es para mi muy especial, mi primer colegio llevaba su nombre, en el aprendí a leer y a escribir y en el aprendí el significado de la palabra “amiga”.

Mi colegio el “Gabriela Mistral”, quedaba muy cerca de casa y como es costumbre en mi país los chicos llevamos batas blancas o “guardapolvos”, son blancos inmaculados cuando llegamos por las mañana y por la tarde son de un color gris terroso, cosa que desespera a las madres, y esto es si somos mas o menos “limpitos”, porque si somos niños un poco traviesos, esos guarda polvos son multicolores, menos blancos.

El caso es que Gabriela Mistral, es la maestra de América, fue una precursora, una adelantada a las teoría pedagógicas, y lucho muchísimo por la alfabetización de los niños de Chile, donde ella nació, pero Gabriela Mistral traspaso fronteras y llego a todos los rincones de América, es hasta el día de hoy admirada y respetada, por su labor, por su dedicación, por su entrega y su talento.

Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, ese era el nombre con que la bautizaron, aunque ella mas tarde optaría por el nombre de Gabriela Mistral en honor de dos de sus poetas preferidos Gabriele D'Annunzioy el francés Frédéric Mistral.

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DEL NICHO HELADO EN QUE LOS HOMBRES TE PUSIERON

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos

BALADA DE MI NOMBRE

El nombre mío que he perdido,
¿dónde vive, dónde prospera?
Nombre de infancia, gota de leche,
rama de mirto tan ligera.

De no llevarme iba dichoso
o de llevar mi adolescencia
y con él ya no camino
por campos y por praderas.

Llanto mío no conoce
y no la quemó mi salmuera;
cabellos blancos no me ha visto,
ni mi boca con acidia,
y no me habla si me encuentra.

Pero me cuentan que camina
por las quiebras de mi montaña
tarde a la tarde silencioso
y sin mi cuerpo y vuelto mi alma.

AUSENCIA

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.

¡Se te va todo, se nos va todo!

Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.

Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.

Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos!

¡Se nos va todo, se nos va todo!

 

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Premio Nobel

La noticia de que  GABRIELA MISTRAL había ganado el Nobel la recibió en 1945 en Petrópolis, la ciudad brasileña donde desempeñaba la labor de cónsul desde 1941 y donde se había suicidado Yin Yin7 (Juan Miguel Godoy Mendoza) a los 18 años, su sobrino según se decía, hijo de un hermanastro y al que, con su amiga y confidente Palma Guillén, había adoptado y con el que vivía por los menos desde que este tenía cuatro años.

La motivación para entregarle el premio fue "su obra lírica que, inspirada en poderosas emociones, ha convertido su nombre en un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano".

A finales de 1945 regresó a Estados Unidos por cuarta vez, ahora como cónsul en Los Ángeles y, con el dinero ganado con el premio, se compró una casa en Santa Bárbara Será allí donde al año siguiente escribiría gran parte de Lagar I, en muchos de cuyos poemas se observa la huella de la Segunda Guerra Mundial, y que será publicado en Chile en 1954.

En 1946, conoció a Doris Dana, una escritora estadounidense con quien estableció una controvertida relación sentimental, y de quien no se separaría hasta su muerte.

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ESCUELITA DE MONTEGRANDE, A LA QUE LA GRAN MAESTRA GABRIELA MISTRAL DEJO PARTE DE SU HERENCIA

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