Fútbol, una de las múltiples pasiones argentinas, en determinados casos es considerado casi una religión para muchos. En muchos casos, desde chicos se origina un amor muy fuerte por los colores y la camiseta de un determinado club, lo que ocasiona que muchos hinchas no solamente alienten con palabras sino también con el corazón.

Esta historia habla de Pedro, un joven de tan solo 16 años, quien vive junto a su abuelo Don José en el barrio de Recoleta de la ciudad de Buenos Aires. Tanto abuelo como nieto, ambos poseen una gran pasión que los une, su amor por el fútbol, en especial el club de sus amores, Boca Juniors.

Guillermo vive con abuelo desde muy chico, desde los 4 años más puntualmente, ya que sus padres no podían asegurarle una buena calidad de vida. Por lo tanto, Don José deseó hacerse cargo de su nieto y así fue como pasaron los años, el chico fue adquiriendo las costumbres de su abuelo, en lo que se destacaba el típico asado del domingo y mirar por televisión los partidos de fútbol.

Para el cumpleaños número 16 de Guillermo, su abuelo aparece de sorpresa y le da un modesto regalo, el cuál consistía en una camiseta de fútbol, lo cual alcanzó para que el chico se emocionara mucho. Sim embargo, esto no sería todo...

Don José notó inmediatamente la cara de felicidad de su nieto. Largando una sonrisa le dice al joven:

- Veo que te gustó el regalo ¿verdad? -

- Si abuelo, me encantó - Dice el joven.

- Pues me alegro que te haya gustado. Ahora ponte una abrigo que tenemos que salir - Le dice sorpresivamente Don José al joven.

- ¿A dónde vamos abuelo? - Pregunta el joven intrigado.

- Es una sorpresa, vas a tener que esperar hasta llegar -

Tanto Don José como Guillermo agarran un abrigo y suben al auto para dirigirse a la sorpresa de Don José. Durante el viaje, varias veces Guillermo insistía en preguntar a donde se dirigían, pero no obtenía resultado alguno, ya que el abuelo le decía que sea paciente.

En un momento del viaje, Don José le dice a Guillermo:

- Hijo, presta atención a lo que se ve a lo lejos y dime que es -

- ¡Abuelo! Es la Bombonera ¿Qué hacemos acá?

- ¿Pues no es obvio? Vinimos para que puedas sacar tu carnet de socio para poder venir todos los fin de semanas a mirar los partidos de Boca. - Le dice el abuelo a su nieto.

- Esto sí que no lo esperaba, gracias abuelo - Dice el joven sorprendido.

Bajan del auto y se dirigen al estadio juntos, Don José pregunta donde debe realizar el trámite para inscribir a su nieto como socio. Logran hacer el trámite sin problema alguno y antes de retirarse del establecimiento piden permiso al personal para poder realizar una breve visita al establecimiento lo que logran por muy poco tiempo.

De a partir de ese momento, Guillermo y su abuelo Don José fueron casi inseparables, asistían a cada partido que se disputarán en aquel estadio sin importar como estuviera el clima, lloviera o truene, acudían al establecimiento todos los fin de semanas para ver al equipo de sus amores. Para ambos, lo importante era pasar un buen rato viendo el deporte que aman.

Sin embargo, un fin de semana de pronto Don José le dice a su nieto que no van a poder acudir al partido, lo peor es que no era cualquier partido, era el superclásico entre Boca Juniors y River Plate. El chico se enoja y sin importar lo que pasara se escapa de la casa y se dirige al estadio para poder mirar el partido. El resultado fue favorable para Boca por un 2 a 1 frente a River, pero la felicidad no duraría mucho tiempo...

Guillermo al llegar a su casa pregunta por su abuelo pero nadie responde, le pareció extraño, - "¿estará dormido?" - se pregunta. Se dirige a la habitación de su abuelo y para poder verificar si estaba dormido. Al abrir la puerta observa a su abuelo desmayado en el piso a lo que lo socorre rápidamente gritando "¡Abuelo!, ¡Abuelo! pero no respondía. El joven desesperado llama a emergencias para pedir una ambulancia la cual posteriormente traslada al chico y su abuelo al hospital más cercano.

Luego de tediosos estudios realizados, los resultados que no fueron muy alentadores ya que a Don José se le diagnosticó un cáncer terminal, lo que provocó en Guillermo una profunda tristeza llegando a arrepentirse de haber ido a mirar el partido, en cambio, a Don José se lo notaba tranquilo, después de todo, sabía que no se podía hacer mucho, excepto estar tranquilo para no poner más triste a su nieto.

Desde entonces, Guillermo se quedaba cuidándolo toda la noche y de día lo cuidaba una enfermera llamada Carla. Eran días duros, pero Don José siempre recibía a su nieto con una sonrisa, compartían unos mates juntos (siempre y cuando se pudiera).

Cómo ambos extrañaban ver los partidos de los fin de semanas, la enfermera le trae un pequeño televisor para que pudieran verlo siempre y cuando Don José se sintiera bien. Habían días en que Carla no podía facilitar la posibilidad de mirar el partido, a lo que Guillermo siempre tenía en su bolsillo una pequeña radio portátil. Pese a los problemas del día a día, abuelo y nieto siempre estaban unidos en todo momento.

Un día Guillermo se despertó con una fea sensación, como si algo no estuviera bien y de pronto pensó en su abuelo por lo que salió de su casa y se dirigió al hospital rápidamente. Al llegar al hospital, fue directamente a la habitación de su abuelo, pero antes de llegar ve a su abuelo saliendo de la habitación en una camilla que era movilizada por 4 (cuatro) doctores.

- ¡Abuelo! ¡Abuelo! ¿Qué pasó? - Pregunta Guillermo a los doctores.

+ Entró en un paro cardiorrespiratorio, tenemos que reanimarlo rápidamente - Exclamó uno de los doctores.

Los doctores intentaron reanimar al abuelo de Guillermo en varios intentos pero finalmente el corazón de Don José dijo basta y dejó de latir. El joven presenció el sonido de la máquina que indicaba que su abuelo dejó de tener signos vitales. Guillermo cayó al piso arrodillado en una gran llanto que lo abrazaba, en lo que llega la enfermera que cuidaba a su abuelo para intentar consolarlo sin mucho éxito.

- Lo lamento mucho Guillermo, era un gran hombre - Le dice la enfermera al joven.

- Gracias Carla -

- ¿Sabes una cosa? Cuando no estabas en acá cuidándolo, tu abuelo siempre me hablaba de vos, se notaba que te quería mucho y seguro que no querría que estés así en este momento -

- Gracias por las palabras - Dice el joven dolido secándose las lágrimas.

El joven pide quedarse un tiempo solo con su abuelo fallecido para poder reflexionar lo sucedido. Los médicos abandonan la habitación y el joven se pone a pensar en los buenos momentos que vivieron juntos. - Va a ser duro vivir sin ti abuelo, fuiste un padre o aún más para mí, me has dado todos los gustos, no era una gran vida vivíamos bien, siempre guardaré lo momentos felices en mi corazón en donde tus recuerdos siempre vivirán -

Vuelven a entrar los médicos y le dicen a Guillermo que por favor abandone la habitación para poder realizar los procedimientos adecuados, por lo que el joven se va de la habitación. Uno de los médicos le aconseja que se vaya su casa y que al día siguiente vuelva por las pertenencias de su abuelo. Guillermo toma el consejo y se dirige a su casa.

Llegando a la puerta principal del hospital, el joven escucha alguien que grita ¡Espera! ¡Espera!, a lo que Guillermo se da vuelta y ve a la enfermera corriendo.

- ¿Qué ocurre Carla que venís tan apurada? - Pregunta el joven sorprendido

- Limpiando el cuarto de tu abuelo encontré una carta que está dirigida para vos y parece que la escribió tu abuelo - Dice la enfermera, un poco agitada.

- Déjeme verla por favor -

- Es toda tuya -

La carta decía: "…Guillermo, sé que no me queda mucho tiempo en este mundo, por lo que voy a intentar disfrutar estos últimos días de mi vida contigo, pero antes quiero decirte que siempre te he considerado como un hijo, es más, te he querido más que a tu padre. Cuando parta de este mundo quiero que vos me prometas una cosa, seguir con nuestra tradición de los fin de semanas de ir estadio a mirar los partidos de Boca, sé que no será lo mismo, pero el día que tengas un hijo vas a notar una cierta similitud en las situaciones. Hazlo para que no se rompa nuestra tradición, amor y pasión por el fútbol. Si te sentís sólo, intenta salir con tus amigos, el día que tengas hijos llévalos también, después de todo el fútbol es una pasión que se transmite generación en generación. Te quiere mucho, tu abuelo".

Eso solo bastó para hacer que Guillermo derramara algunas lágrimas tanto como a la enfermera, quien también había escuchado el relato de la carta. De cierto modo, la carta le dejó un consuelo en el corazón que nadie podía darle.

Y así fue, Guillermo acudía cada domingo al estadio en compañía de sus amigos de la infancia para ver al equipo de sus amores. Luego llegó el día en que el joven creció, se casó y una tuvo familia, en donde con sus hijos y su esposa mantendrían viva la tradición de los domingos de disfrutar de ir a la cancha. Después de todo, el fútbol es una pasión, un amor, transmitido generación en generación.


FIN

generación - abuelo y nieto

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: