Alabando al Señor más alla de FUNTADEHU

Ocúpate de alabar al Señor y todo lo bueno que puede pasar, pasará.

Bien sabes que bendecir al Señor por el el bien es justo y necesario en todo tiempo y lugar.

Pero hay otra faceta de alabanza bendecirlo por el mal que me ha permitido.

Todo lo hace ocurrir. ÉL para el bien de aquellos que le aman.

Si, por ese mal que habido en nuestras vidas que nos ha hecho sufrir por nuestra culpa a otras personas y que después también a nosotros mismos nos ha martirizado.

Bendecirlo a ÉL es confiarle el desenlace, abondonar a ÉL los resultados, es sentir que ÉL puede escribir recto con líneas torcidas; es reconocer que para ÉL no hay nada imposible y de allí, en eso y con ÉL nace la esperanza. (Toda la noche no es más que una esperanza de la alborada que vendrá).

Es hacerlo a ÉL solidario y responsable del bien contrario que esa apariencia del mal expresa.

Es sacarle esa parte de luz o de bondad que esa situación entraña.

Es comprometerme con entusiasmo con las salidas de amor que el amor me da.

Bendecirlo a ÉL es decirle "Contigo todo lo puedo, todo me resulta fácil contigo..."

Es, sobre todo, sentirme superior al problema, con ganas de reír, de echar broma, alabar, confiar y esperar...

Es darle la vuelta a una cosa que pareciera venir contra mi y hacerla que me ayude.

Bendecirlo a Él por algo doloroso, oscuro, martirizante de remordimiento...es decirle "Si me redimistes del pecado y de la muerte, esto es más fácil para tí".

Que vea, acoja y sienta el bien que a través de esto quieras brindarme.

Bendecirlo a ÉL cuando todo parece perdido es gritarle:

"Tú eres mi todo, mi bien, mi descanso y mi paz".

Es pensar que, si cuento con ÉL, aunque falte todo, todo puede comenzar, todo puede venir.

Es gritarle con dolor y esperanza;

"No me importa esto más que a Tí, cuento contigo...Bendito seas..."

Bendecirlo a ÉL es, en fin, abandonarse, entregarse a la dulce alegría de la paz. El pasado, lo bendigo pues alabando al Señor acepto lo que aconteció en mi vida y ya no me pesa...ya no me pesa!

Sé sufrir y sé bendecir en medio de las dificultades, a pesar de las dificultades...y eso me dá paz, fortaleza, libertad y alegría.

Atrévete a tomar una actitud de alabanza en la vida, en tu relación con el PADRE y te aseguro que al menos la mitad de tu vida cambiará radicalmente, para tu bien y el de aquellos a quienes tu trabajo o tu cariño afectan.

Bendecir te hace incontenible como los rios que corren con la seb insaciable de mar y para los cuales no hay obstáculos que valgan.

Eso te deseo, eso serás y seguirás siendo, Así con ÉL.

 

Fundatadehu es un Taller de Desarrollo Humano

Fuente:

Librito Azul del taller

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