FUMANDO UN HABANO

¿Qué haces amigo fumando un habano?,

¿En verdad quieres saber lo que me pasa?,

Entonces te diré, lo que sucedió,

Llegué a mi casa y mi esposa estaba ahí, como siempre,

Pero la noté fría y distante, le pregunté la razón de ello,

Ella me miró, sus ojos se llenaron de lágrimas,

Quise abrazarle para consolarle,

Más ella me rechazó,

¿qué tienes?, ¿porqué me rechazas?,

Te rechazo porque tú, eres el culpable de mi sufrimiento,

¿a caso yo he hecho algo?,

No, y eso es lo peor, nunca haces nada,

Que quieres decir, no te entiendo,

¿qué no me entiendes?, esa no es sorpresa,

Lo raro hubiese sido que esta vez, sólo esta vez me hubieras entendido.

El amor que sentía por ti, se acabó,

¿cómo que se acabó?, que dices, no digas eso,

¿si como lo oyes se acabó!, y todo es por tu culpa maldito,

Por mi culpa,¿estás segura que es sólo por mi culpa?,

No crees que tú, también tuviste algo que ver con ello,

¡Y yo porqué!, si yo te amaba,

Te di todo de mi, y tu echaste todo eso por la borda,

Estás equivocada, yo siempre, siempre………...

Si adelante puedes decirlo, aunque sea una vez en tu vida,

¿de qué hablas?, dímelo, ¿a qué te refieres?,

Que jamás en tu vida me haz dicho que me amas, o lo negarás ahora.

No, no lo niego, la razón es que no se expresar mis sentimientos,

Y eso parese que tú, no comprendes,

¿pero qué puedes entender?, estás absorta en tu pequeño mundo de fantasía,

Adelante búrlate de mi, siempre lo haz hecho, no veo la razón ¿de porqué cambiarías hoy?,

No puedes entender que todo ya se terminó,

Pues vete si quieres hacerlo, yo no te detendré,

Y vuelves a ser como siempre, frío y calculador,

Me hechas de tu vida, y no sientes nada,

¿porqué sentir algo?, por la que mi alma desgarra,

Pero muéstrame, tu dolor, no lo harás porque no quieres,

No quiero que me veas sufrir, ¡tonto, estúpido!,

Te odio, maldito, lo digo y lo repito mil y mil veces más,

Ni siquiera te haz dado cuenta, que hace más de dos años que ya no te amo,

Y te lo diré de nuevo y se que no te dolerá más que un segundo YA NO TE AMO.

Que no me amas, y ahora pretendes que no me duela,

Y que querías, que te esperara, hasta que te dieras cuenta que existo,

Pues no cariño, soy una mujer, que necesita de amor y eso tú no me lo diste jamás,

Dices jamás, y que hay de aquellas noches que jurabas que éramos el uno para el otro,

¡Sólo eran palabras, palabras que se lleva el viento y desaparecen!,

¿Mentías?, ¡toda tu vida fue siempre una mentira!,

Y ¿que me dice usted señor de hielo?,

Que lo único que le interesa es su satisfacción personal, y no piensa en los demás,

¡cállate, cállate!, o sin󅅅..

¿Si no qué?, ¿qué harás?, ¿golpearme?, adelante corona tu insensibilidad,

Tú hombre, hombre, ¡cuyo corazón es de piedra!.

Aquí estoy parada frente a ti, diciéndote, que ya no te amo,

Y tú que haces, sólo pensar en ti,

Entonces te diré algo más, escucha bien,

¡con que hay más!, y ¿cuál es tu sorpresa ahora?, ¿mi querida señora?,

Pués es ésta: ¡que desde hace dos meses te engaño!, ¡no, no, no, no!,

Si así es, hombre de acero, y corazón de témpano,

¿Esas palabras te dolieron?, ¿qué pasa no dices nada?, ¿o es que acaso no te importa?,

Un silencio fúnebre nos envolvió, por unos minutos,

Sus palabras fueron dagas en mi pecho, pero me despertaron de mi letargo y dije,

¡Ahora me doy cuenta de algo querida!, fui yo quien te empujó a los brazos de otro,

Y te perdono, toda mi vida estuve equivocado, al encerrarme en mí,

Sólo logré que todos se alejaran de mi, pero tranquila mujer, no te sientas culpable de nada,

Yo mismo cabé mi propia sepultura, e hice que lo único que me importaba se marche,

Vete sin mirar atrás, no des la vuelta, jamás dirijas el rostro al pasado,

Lo mejor para ti, será pensar que todo fue un mal sueño, del cual haz despertado, como quien vuelve del coma,

Y que vuelve a vivir.

No digas nada, te amo, y siempre te amé y amaré,

Pero te hice daño, y no me di cuenta,

Convertí tu vida en la sucursal del infierno, y tú no merecías eso,

Hice de tus lágrimas gotas de sangre, de tu corazón un copo de nieve,

Silencié tu risa, opaqué el resplandor de tu sonrisa y el brillo de tus ojos se an ido,

Lo siento mi amor no puedo volver el tiempo atrás, pero puedo darte ahora tu libertad,

Y aunque se que es tarde, espero que no sea demasiado tarde.

No, no porfavor no digas nada, sólo márchate,

No te preocupes por mi, yo estaré bien, vete y déjame con mi dolor,

No creas que te digo esto para que te quedes, de ninguna manera,

Sólo es que he abierto mi corazón y mi mente.

¡maldito!, ¿cómo me haces esto?,

No cariño, ¡no te hago nada!, ¡sólo te dejo ir!,

Y ahora pretendes que me vaya como una culpable,

No, no mi cielo, veo que te hice más daño del que pensé,

Ya ni siquiera crees lo que ahora te digo,

Entonces te lo demostraré, yéndome yo de la casa,

Tal vez así entiendas, que no quiero hacer más daño a tu alma,

No miento, te lo juro, soy sincero como jamás lo fui en toda mi existencia,

Cierra los ojos y desapareceré de tu vida para siempre, y no digas nada más,

Todo ya a sido dicho, ya no nos lastimemos más,

No destrocemos más a nuestros frágiles corazones, no apuñalemos a este amor que agonisa,

Sólo espero que ese hombre, le devuelva a tus labios el fuego que mi frialdad congeló,

Que vuelvan a centellear tus ojos inocentes, que tu alma se cure por completo de las eridas,

Y que tus sueños cobren nuevos bríos, que nunca más tus lágrimas abracen tus mejillas,

Una vez más te pido perdón, aunque se que no es posible ahora, ¡pero quizás algún día si!,

Y ojalá que renazca en ti la espléndida flor, que marchité con mi estupidez,

Quiero que sepas algo más, te amo, y no quería destruir en ti lo que me hizo enamorarme,

Adiós, nono llores más por mi, no lo valgo,

Soy sólo una pesadilla, no me mires cierra los ojos y olvídame amor.

Por eso fumo este habano bajo la lluvia, querido amigo,

¡porque como el humo se va, así dejé ir a mi amada!,

Y porque el aroma de este habano, me recuerda la única noche que fui feliz,

Fue la noche cuando ella me dijo,

“¡si, si, acepto ser tu esposa!”,

Para celebrar, fumé un habano igual a este,

y ahora este habano me dice “¡perdiste la felicidad!”,

más ahora me voy, a tratar de olvidar mi dolor,

contando hojas caídas, y a pensar que todo fue ¡una cruel pesadilla!,

Y quizás la lluvia, me confortará, la luna y el mar reflejarán mi sentir,

Y andaré hasta que mi corazón de hielo no lo sea más,

No digas nada amigo, lo que tengo lo tengo bien merecido.

Hola amigos aquí les dejo mi publicación, que trata de un diálogo entre una pareja a la cual se le murió el amor, por causa de la rutina y la costumbre.

 

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