La Fuerza del Lenguaje

LA FUERZA DEL LENGUAJE.

Más allá de ser un grupo de sonidos organizados que sirven para que los seres humanos expresemos lo que pensamos y sentimos, la fuerza del lenguaje es un instrumento de manifestación esencial para el desarrollo de los seres humanos. El ser humano ha encontrado en la fuerza del lenguaje un fundamento de enlace que simboliza sus más profundos anhelos, tradiciones, costumbres y deseos de trascendencia. Cada frase que pronunciamos por lo general corresponde a una práctica de una circunstancia o un impulso de nuestro interior o exterior.

La voz humana es el corazón con más potencia en donde se origina la transformación de la realidad en entonaciones de la voz humana, que es la expresión de vida del alma, con la cual el ser humano se posesionó del Universo.

Con la fuerza del lenguaje sabemos que tenemos todo un mundo en nuestro interior, que nos da una mejor manera de vivir la vida, sobrepasando el estado en que actualmente se encuentra nuestra conciencia y superando la conciencia del animal.

La intuición de saber que existen estados de conciencia mucho más elevados va unida a ciertas experiencias de índole tan elementales que difícilmente podría explicarse. Estos estados de conciencia son tan delicados que difícilmente se podría comparar a nada que pudiera ser expuesta con un pensamiento o con una función.

Esto es tan existente, tan verdadero que cualquier cosa que pueda ser advertida, tocada, meditada o escuchada por nosotros, únicamente los símbolos que no son de ninguna manera creaciones arbitrarias, sino formas espontáneas de expresión que se manifiestan desde lo más recóndito del espíritu humano, tales; son los que pueden mencionar el conocimiento de estas experiencias.

La Fuerza del lenguaje es la verdadera energía, es el auténtico señorío que con nuestras palabras liberamos día a día la imperecedera batalla por la opresión, por la magnitud y por la inmortalidad.

Y termino diciéndoles que la Fuerza del lenguaje refleja el mundo interior en el mundo exterior, exponiendo toda nuestra esencia y seguridad por sobre los limitantes que limitan la mente. Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente. (Ludwig Wittgenstein 1889-1951)

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