Este otro Cuento del señor Nochahua, basado como todos en hechos reales a los se agrega una buena dosis de imaginación. Eran una feliz pareja la conformada por Dulón y Dulona. Habían procreados tres hermosas niñas. Sin embargo el deseo de tener un varón fue el punto decisivo de este matrimonio. Quiso el tiempo y las circunstancias que ambos , sobre todo Dulón empezara a desear más de la cuenta el ansiado varón. Su Confesora de penas una agraciada compañera del diario trajinar, fue la tabla de salvación para el atribulado Dulón, que seducido por su estimada y bella como joven Confesora de Penas, fue preso de tentación y asertó tanto en su decisión que al cabo de un año de relaciones concibió con su confesora de Penas, un hermoso niño, al que siguió otro regalo , otro hermoso varón. La dicha de Dulón fue tan grande que abandonó, rompió y se divorció de Dulona. Por su parte Dulona recuperada de la separación, ruptura y divorcio impulsado por Dulón, no se quedó atrás y por misterios de la vida que requieren investigación se relaciona con un Compañero de desdichas, divorciado también que habiendo procreado igualmente tres hermosas criaturas busca afanosamente el varón. La unión de Dulona y su Compañero de desdichas dio los frutos y dos niños dieron al felicidad a su feliz matrimonio, que olvidó a la ruptura por fertilidad de género sufrida por ambos. La desdicha llega y la felicidad igualmente. Todo es cuestión de tiempo. Misterios de la vida que requieren investigación. Todos los problemas tienen solución.

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