FÉLIX, el rapsoda de la naturaleza, su amigo.

30 años sin Félix

FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE atraía con la misma fuerza que la gravedad atrae a los objetos. Su muerte conmocionó a una nación  rota de dolor. El 14 de marzo de 1980 cuando la noticia saltó a las primeras portadas de los medios de comunicación yo tenía 19 años. Nos cogió de sorpresa no podíamos creer que algo así estuviera pasando. Cada cual reaccionó a su manera como buenamente pudo.

A las pocas horas en las calles no se hablaba de otra cosa. La noticia corrió como reguero de pólvora de boca en boca con la esperanza de que no fuera cierta. Pero a medida que fueron pasando las horas su confirmación nos fue vistiendo de luto y de una gran pena. Millones de españoles lloramos sin reprimirnos. Era igual que fueses hombre o mujer viejo o niño. Todos juntos experimentamos el dolor y en las caras que veías estaba reflejada la tragedia. Sí, aquel accidente, nos partió el corazón, el corazón de España.

Félix muere con sus compañeros

El último vuelo del gran naturalista y su equipo.

FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE, perdió la vida hace 30 años en las heladas tierras de Alaska. Murió prematuramente junto a su equipo de filmación, Teodoro Roa y Alberto Mariano Huéscar, y el piloto, Warren Dobson, en la avioneta que se estrelló  accidentalmente rodando la carrera de perros de trineo más importante del mundo  en Iditarod. De no haber pasado lo que pasó probablemente tendríamos la narración más emocionante y espectacular de una aventura única, un relato genial de aquellos lugares inhóspitos. Cuando narraba Félix veías el aire. Con cada palabra suya se materializaba, instantáneamente, la belleza desapercibida, el innegable atractivo de todas las cosas, retratados por los ojos siempre abiertos a modo de lentes fotográficos de una mente maravillosa y genial.

30 años después

Félix en acción  al servicio del HOMBRE Y LA TIERRA.

El Hombre y la Tierra fue una superproducción televisiva un programa inigualable como serie documental de TVE que con cada episodio paralizaba la nación. Esa noche todos cenábamos de bocadillo en casa y nos quedabamos hipnotizados ante la pantalla del televisor. ¡Ni se orinaba!. Cuando el célebre estribillo musical empezaba a sonar te quedabas flotando entre los sillones en una especie de ingravidez mental que te mantenía aislado de todo. Ni siquiera se discutía. Necesitábamos toda nuestra atención para escuchar la voz profunda y desgarradora de aquel portento narrativo. Aquella voz con sus matices nos narraba las escenas de una manera tan sencillamente maravillosa que el drama se volvía épico y cualquier escena de la vida animal o floral un acontencimiento portentoso. Jamás hemos vivido hora más apasionantes.

El Hombre y la Tierra

Queríamos que nos llevase donde él quisiese en las alas de su lenguaje halcónico. Donde fuese, pero que nos llevase, y nos hiciera soñar y aprender con aquella exuberancia de palabras. Al rato de escucharlo te encontrabas en un estado tan placentero que a nadie se le ocurriría matar ni un mosquito aunque te estuviese chupando la sangre, directamente, de la arteria carótida. Y es que aquella voz, ahora lo sé, nos parecía la voz de un profeta bíblico inspirado por Dios, para anunciarnos el evangelio de la naturaleza. El verbo de Félix, estaba vivo y de sus labios brotaba vida en abundancia. Oírlo a él era para nosotros lo mismo que para Félix era escuchar el aullido del lobo una noche de luna llena en tierras burgalesas.

aullando

Sí, escuchar a Félix era terapéutico verdaderamente salutífero. A cualquier persona deprimida se lo recomiendo a todo aquel con problemas de estréss y ansiedad, se lo recomiendo. Lo receto como el mejor medicamento y sin efectos adversos.

Ver a Félix

Si conocen a alguien en estas tristes circunstancias que se vea "El Hombre y la Tierra" de cabo a rabo. Félix curaba las heridas de la naturaleza y las del alma. El Hombre y la Tierra es un hito en la historia de TVE. Tómense un minuto y dénse el placer de escuchar la mítica y electrizante sintonía de Antón García Abril  con que daba comienzo la seria. Nada más sonaba todos dejaban lo que estaban haciendo y corrían como gamos para sentarse frente al televisor. Ni Hollywood podrá superar algo así. 

Un hombre y un equipo al servicio de los documentales de "El Hombre y la Tierra".

Con la serie "EL HOMBRE Y LA TIERRA" se hizo algo magistral. Daba la sensación que desde el primero hasta el último de sus colaboradores fueron elegidos por el dedo de Dios para que pudieran hacerla. Funcionaba. Era televisión de oro olímpico, de Oscar de Hollywood. Sin duda se dió lo que casi nunca se da : el esfuerzo concertado en apoyo de un ideal. La unión de muchas voluntades con un buen fin. ¡Milagroso! La ley del mercado no estuvo por encima de todo ni comerció con intereses mezquinos. A la gente se le ofreció lo mejor de las personas, lo mejor de la tecnología moderna, lo mejor de lo mejor, porque se consideró a la gente realmente importante. Los paraísos los hacemos nosotros y su cuidado depende de nosotros.

El Hombre y la Tierra

El título de este artículo tenía que ser el que es por una razón y esa razón es Félix. Yo lo considero patrimonio de cada uno de nosotros y, también, patrimonio de la humanidad. Con sus documentales Félix, avisó a los responsables de las naciones de la importancia de preservar la deslumbrante belleza de nuestro mundo en todas sus formas de vida. Tal mensaje no ha perdido un ápice de importancia si no que se agiganta al ver el estado actual de las cosas y está más vivo que nunca. Fue premonitorio al anticiparse a las graves amenazas que sufre la naturaleza por tierra, mar y aire, y la tragedia del conjunto de las especies. Félix, tenía razón.

Félix sigue vivo

Félix Rodríguez de la Fuente el más grande amigo de los animales.

Era un visionario en el mejor de sus términos. Un custodio de la diversidad biológica de este mundo llamado Tierra. Félix vive en cada uno de los que ven como él, en cada uno de los que piensan como él, en cada animal y en cada planta que lucha por sobrevivir. Su voz está más viva que nunca ante el alarmante deterioro del planeta y ha de resonar más fuerte, más alta, y más clara, en la conciencia colectiva.  El amigo de todo lo creado nos enseña el camino a seguir. Su legado debe fascinarnos más que nunca pues por el falleció en un accidente de avioneta en Alaska. El querría que todos fuésemos como él en la defensa de la vida en todas sus manifestaciones. Si todos fuésemos así dejaríamos un mundo mejor de lo que lo hemos encontrado. ¿Se puede hacer? Claro que se puede hacer si ponemos la misma pasión que ponía él. FÉLIX RODRÍGUEZ DE LA FUENTE vivirá por los siglos de los siglos como la gran voz de la naturaleza. 

 

30 años recordando a Félix Rodrígues de la Fuente, el amigo de todos.

Durante 30 años he guardado todo esto en mi corazón anhelando decirlo. Me siento en paz y agradecido por tan gran amigo. Después de tres decenios nos hemos vuelto a encontrar, Félix Rodríguez de la Fuente, y yo. Gracias, nunca te olvidaremos.


Su continuación. GRACIAS en nombre de todos los españoles.


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