La felicidad es un concepto que está directamente amarrado con el bienestar económico, con el éxito en las relaciones laborales o sentimentales; es decir, la felicidad es el resultado de una vida acompañada por los éxitos a todos los niveles. ¿Pero realmente las personas exitosas son realmente felices?  Quienes llevan una vida de éxitos van cambiando los conceptos de felicidad, las cosas materiales van quedando de lado y comienzan a experimentar un vacio en sus vidas, ya no sienten la alegría al subirse al un vehículo último modelo y de tal o cual marca, los restaurantes se tornan aburridos y es casi igual vestirse con atuendos llamativos como de marcas reconocidas o no; allí es donde comienza la verdadera transformación del hombre, es entonces cuando desea experimentar otro tipo de sensaciones y a creer en otro tipo de cosas, descube como por arte de magia que la felicidad no son esa cantidad de cosas que puede comprar, o el poder de despedir o contratar personas para que le sirvan, duda acerca de si lo que ha hecho durante mucho tiempo para llegar hasta allí valió la pena, descubre tristemente que no es feliz.

Entonces viene la pregunta, ¿Qué es la felicidad? ¿Cómo la consigo? ¿Es permanente? Todas estas y más preguntas nos hacemos a diario y difícilmente las respondemos satisfactoriamente, y no vamos a descubrir la felicidad tratando de imitar a otros que creemos son felices y que no conocemos su propio infierno; para cada uno de nosotros existe una formula única de la felicidad, para cada uno de nosotros existe una forma diferente de ser verdaderamente felices.

Descubrir la felicidad puede ser sencillo o muy difícil si no estamos dispuestos a reconocer nuestros propios errores, a reconocer que muchas de las cosas que hacemos a diario la hacemos de forma equivocada y mezquina y que nuestros intereses no son aquellos que buscan compartir parte de aquellas cosas a las que llamamos éxito. El egoísmo es una palabra que muchos no pueden clasificar claramente, no la pueden introducir dentro de los llamados sentimientos o las pasiones y no habrán mojigatos que la definan como uno más de los pecados capitales. Pero cierto es que pocos ven su raíz: EGO. El ego es el enemigo número del hombre, es quien lo hace cometer muchos errores de todo tipo, es el que habla por él en ciertas circunstancias y es el EGO quien responde en su mayoría de las veces a las agresiones a que nos enfrentamos diariamente.  

Es frecuente escuchar a mujeres separadas decir que trabajan muy fuerte para sacar a sus hijos adelante; que todo lo que hacen lo hacen por sus hijos; que estudian para poder darle un mejor futuro a sus hijo, y un montón mas de etc.  Pero vemos que tanto de esto es cierto, que tan sinceras son sus palabras y cuál es el grado de satisfacción personal que encuentran en esta lucha diaria, que tanta FELICIDAD le aportan a su hijos por los que dicen luchar y hacer todas sus cosas.

La felicidad de una persona separada es inversamente proporcional  con la que se quedo sola y la que se fue con otro. Si es el hombre que abandono a su pareja para hacer una vida nueva al lado de otra mujer, su felicidad está relacionada con hacer feliz a esta nueva pareja, con verla sonreír y tratar de cumplir todos y cada uno de sus caprichos; muy difícilmente se pondrá en los zapatos de la abandonada y experimentara la soledad de ella, del dolor y la frustración que siente por la pérdida de ese proyecto matrimonial, para él su felicidad está al lado de su nueva pareja, de la nueva vida y de los nuevos proyectos que emprendan; sin darse cuenta esta poseído por el EGO y es este último quien toma las decisiones, pues ante cualquier reclamo hará comentarios ofensivos o recordara episodios desagradables vividos, sin importar cuánto lastime a la otra persona, es decir, tendrá un comportamiento EGOísta.

Ahora bien, la felicidad de la abandonada es inversamente proporcional a la de su ex, por su mente pasan muchas ideas de todo tipo, dándole espacio al señor EGO, para que se apodere lenta y pausadamente de todo su ser; durante el tiempo de duelo, es decir, de asimilar la separación, se presentan episodios de nostalgia acompañados de llanto y arrepentimiento, y es cuando se empieza fraguar el plan de venganza. Si, de venganza, solo que esta venganza no tiene nada que ver con la muerte de la otra persona, se trata de una venganza más cruel, la de ver humillada a quien en su momento no supo valorarla, a quien en su momento se burlo de sus sentimientos y de sus planes, a quien no la tobo en cuenta para triunfar y disfrutar del éxito.

Se inician planes de estudio, de buscar asensos laborales, de comprar ropa más bonita y llamativa, de verse más atractiva, de comprar carro o de cambiar el que se tenía por uno más nuevo y moderno, en fin, se inicia un cambio general en busca del éxito y reconocimiento social. En medio de todo esto es cuando aparece las famosa frases de quienes tienen hijos: es que todo lo que hago lo hago para sacaras mis hijos adelante…. Y muchas terminan creyendo este eslogan tan rayado y tan falso a la vez, pues nada de lo que hacen lo hacen por ellos, pues son ellos los que menos disfrutan del trabajo de esta persona, pues no cuentan con el tiempo suficiente para ellos, y ante cualquier falla en el estudio vienen las consabidas reprimendas acompañadas de inventarios de cosas que “ella” ha hecho para que ellos tengan todo lo necesario, de los supuestos sacrificios para “sacarlos adelante”.

Continuara... 

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