La opinión pública se ha hecho eco de una noticia sucedida en el ámbito de la reproducción humana asistida. Se trata del hecho que a partir del accidente mortal de la pareja masculina de una mujer sevillana, ésta ha iniciado un proceso inédito hasta ahora en el Estado español.

Inmediatamente después del desenlace fatal, la señora fue al Juzgado de Guardia de Sevilla para solicitar la autorización de la extracción del tejido testicular de su pareja y posterior conservación para su utilización en un proceso de reproducción asistida con la finalidad de ser madre. El juzgado autorizó esta extracción con tal de encontrar espermatozoides y el dilema empezó cuando la señora, que pagó todo el proceso realizado por un urólogo y por un laboratorio especializado en la crioconservación, pidió ser inseminada o tratada con este material para conseguir un embarazo.

Desde el punto de vista técnico no reviste ninguna dificultad: cuando en el líquido seminal de un hombre no se encuentran espermatozoides vivos, se recurre a la biopsia de material testicular mediante la cual se puede conseguir la recuperación de algunos espermatozoides válidos para utilizar una microinyección intracitoplasmática para desarrollar embriones para una buena implantación y consecuente embarazo.

Por otra parte, la ley no reconoce de manera legal la filiación si el material genético del hombre no se encuentra dentro del útero de la mujer en la fecha de defunción del primero.

Como consecuencia se han escuchado voces que opinan que el hijo no querría nacer sin padre, pero los hijos de mujeres solas también nacen sin padre y de hecho serán hijos de madres solteras que renuncian expresamente a compartir la maternidad y que criarán a sus hijos en solitario como familia monoparental.

En los casos en los que se custodiaba material de personas que murieron de cáncer, las decisiones por parte de la justicia no han sido favorables en la mayoría de casos.

Fecundación

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