La FE esperanza de vida

Resumen: La Fe es inteligible, es la manifestación viva de lo que el ser humano quiere creer, quiere hacer en pro de sus objetivos en la vida, la fe es la personificación de la confianza y la fiabilidad hacia algo o alguien, es allí donde interviene el conocimiento como la herramienta que estructura y solidifica los hechos y/o acontecimientos que hacen que la persona centre sus creencias en esto. Por lo tanto la fe y el conocimiento tienen una relación directa, ya que a lo largo de la vida la fe se obtiene por medio de vivencias, que son el resultado de un sin número de situaciones y actos; dicha fe se fortalece por un profuso conocimiento que nos permite tener un estilo de vida que este bajo la autenticidad y el claro reconocimiento de la inmensidad de Dios.

LA FE ESPERANZA DE VIDA

Se ve a la fe como una creencia o cultura encaminada hacia la verdad y confiabilidad de una persona, idea o cosa ante la ausencia de evidencia. Es también el conjunto de creencias de alguna persona, comunidad o multitud de personas, como es el caso de una religión. Según Agustín Fabra, la palabra fe proviene del latín fides, que significa creer, aunque inicialmente su nombre en hebrero era pistis, que en la mitología griega era la personificación de la confianza y la fiabilidad. Este reconocimiento de autoridad ocurre cuando se acepta que quien es motivo de fe tiene conocimientos sobre lo que dice, y posee integridad, de manera que no engaña, y por lo cual se considera a su palabra como veraz[1]. Por tanto el conocimiento suele entenderse como la recopilación de hechos y de información que adquiere el hombre a través de la experiencia de un hecho o situación. Tradicionalmente se considera que las principales vías para el conocimiento humano son dos: la evidencia científica y la fe. La primera nos da conocimientos sobre nuestro mundo físico tangible y con el mundo espiritual en general quedan reservados a la segunda. A raíz de estas posturas surgen una serie de incógnitas implícitas a la espiritualidad y al conocimiento en general. ¿Para tener fe es necesario tener conocimiento? ¿Se nace con fe o se cultiva a través de la vida? ¿Para tener fe es necesario comprobar algo acerca de lo que creemos? ¿La fe es destructiva o constructiva? ¿Cómo se evidencia la fe, en las sagradas escrituras? Estas preguntas pueden tener diversas respuestas, las cuales nos pueden llevar a tener una idea o percepción clara de la dependencia que puedan tener la fe y el conocimiento.

¿Para tener fe es necesario tener conocimiento? El conocimiento y la fe no son ni completamente opuestos ni mutuamente inmediatos. “De hecho, la fe depende del conocimiento. El mismo Señor no podría haber sido más claro en Su evaluación del rol que el conocimiento tiene que cumplir en el establecimiento de la fe cuando dijo: “Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Si el conocimiento se relaciona a la verdad, entonces, la fe se relaciona no menos que a Él Quien es la verdad (Juan 14:6). Tanto la fe (Juan 16:27-30) y el conocimiento (Juan 7:17) reportan que Él y Su enseñanza son del Padre”[2]. Se evidencia la relación entre la fe y conocimiento a través del tiempo en la búsqueda de la verdad fundamentada en las distintas ciencias y teorías descubiertas por los grandes pensadores; que han hecho aportes importantes para la historia del hombre. Los seres humanos conectan estas dos fuentes ya que la fe y la razón son actitudes distintas, pero esto no significa que estén separadas porque ambas se encuentran aferradas a la inteligencia. Según Hugo Caín Gudiel Gracia, la conexión entre conocimiento y fe consiste en la complejidad unitaria de una misma función del intelecto. En segundo lugar, en el caso concreto de la verdad de la existencia de Dios, la conexión primaria entre conocimiento y fe se halla en que, por tratarse de una realidad-fundamento, la prueba de la realidad de Dios está contribuyendo ámbito de la posible entrega de Dios. Se trata efectivamente (la unidad de conocimiento y de ámbito de entrega en el intelecto de la realidad-fundamento en que Dios existe para nosotros). En resumen, existe una unidad radical entre inteligencia y fe como unidad de posibilidad de la fe[3]. En otras palabras se puede justificar la existencia de Dios, por medio de la relación que hay entre la inteligencia y la fe, puesto que la concordancia entre estas dos define la posibilidad de encontrar e interiorizar la fe bajo la grandeza del intelecto del hombre.

¿Se nace con fe o se cultiva a través de la vida? La fe es algo que a simple vista no se ve, es decir el tomar la decisión de creer es intangible. Cuando se decide creer es entonces que se convierte en una convicción por aquella decisión que se ha tomado. Es hasta cuando se actúa que la fe o el poder de decisión de creer se comienza a ver. Otra forma de cómo se manifiesta la fe en la vida del ser humano, es el ejemplo que inculca la familia mediante la crianza y costumbres de la misma que se hacen evidentes a lo largo del tiempo por medio de experiencias como acudir a la iglesia, ser partícipes de un culto religioso, tener una conexión con un ser superior y de este modo creer en un Dios. Estas actividades llevan a cultivar la fe por medio del conocimiento que seda a lo largo de la vida.

¿Para tener fe es necesario comprobar algo acerca de lo que creemos? Una de las formas de búsqueda que nos llevan a encontrar la fe es el testimonio del otro, es decir, por medio de los demás y de lo vivido por los mismos, podemos conocer de alguna manera ¿qué es Fe? y así mismo evidenciar como la palabra del señor se revela en la vida.

Lo cierto es que para evidenciar y sostener la creencia en algo, alguien o en algún ser superior, es necesario que los testimonios sean creíbles, que tengan fundamentos históricos, íntegros y sobre tengan un sello de autenticidad.

Desde luego, los escépticos han sugerido que la dependencia en el testimonio de otra persona no puede dar como resultado conocimiento fidedigno[4]. Sin embargo, nosotros sabemos que los personajes históricos tales como George Washington, Napoleón, y Alejandro el Grande vivieron, aunque nadie que todavía vive les ha visto. Nosotros sabemos que Platón, Aristóteles, y Sócrates vivieron, aunque nadie, por varias generaciones ha fijado sus ojos en ellos. Nosotros sabemos de otras numerosas personas y eventos de la misma manera, como el resultado directo del testimonio creíble pasado fielmente de generación a generación. Si rechazáramos el testimonio creíble, perderíamos todo el conocimiento de la gente y de los eventos fuera del tiempo de la vida de los testigos reales que vieron a aquellas personas y eventos reales. Además, el material bíblico provee un buen caso de prueba para la precisión de la información pasada de una persona a otra. En Marcos 16, se registra el relato de María Magdalena habiendo visto al Señor después de Su resurrección. Ella inmediatamente fue y dijo a los otros discípulos, quienes, el texto indica, “no creyeron” (Marcos16:11). Luego, Jesús se apareció a dos hombres que caminaban en el pueblo. Ellos, también regresaron a los discípulos y reportaron que el Señor estaba vivo, pero los discípulos “ni aun a ellos creyeron” (Marcos 16:13).[5]

En la fe no confiamos de forma sublime en nuestra percepción humana, en nuestros criterios e intereses humanos. Creer significa, como hemos dicho, confiar en Dios y fiarse de él. El que cree abandona sus seguridades y garantías humanas; apuesta por algo que está fuera de él y que es infinitamente más cierto que todas nuestras certezas humanas. El fundamento último de la fe es Dios mismo, su verdad y fidelidad manifestadas; su seguridad es la seguridad de nuestra fe. No en vano, la palabra hebrea para expresar la acción de creer es "amán", es decir, estar firme, seguro, cierto. Todavía hoy conocemos esta palabra por el "amén" del lenguaje litúrgico. Podríamos decir que creer significa, por tanto, decir amén a Dios con todas sus consecuencias (G. Ebeling).

¿La fe es destructiva o constructiva? malo es la “fe negativa”, a la que se recurre cuando un hecho choca contra los prejuicios y principios (¡generalmente aportados por la fe!). Es muy cómodo “no creer” en algo cuando nos molesta. Si uno es un ferviente católico preferirá “no creer” en ciertos manejos atribuidos al Vaticano o la iglesia. (JMAIO, Torredembarra, jun 07). Existen personas que canalizan o malinterpretan el significado de fe teniendo como resultado daños perjudiciales para su integridad física y espiritual practicando cosas como magia negra, magia roja o hematomancia, la necromancia[6] o el vudú que de alguna manera marginan al ser humano del significado real de la fe y lo que con esta se podría a llegar a lograr.

¿Cómo se evidencia la fe, en las sagradas escrituras? En (Hebreos 11, 1:12) La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven. Por ella fueron alabados nuestros mayores. Por la fe, sabemos que el universo fue formado por la palabra de Dios, de manera que lo que se ve resultase de lo que no aparece. Por la fe, ofreció Abel a Dios un sacrificio más excelente que Caín, por ella fue declarado justo, con la aprobación que dio Dios a sus ofrendas; y por ella, aun muerto, habla todavía. Por la fe, Enoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y no se le halló, porque le trasladó Dios. Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio de haber agradado a Dios. Ahora bien, sin fe es imposible agradarle, pues el que se acerca a Dios ha de creer que existe y que recompensa a los que le buscan.

Por la fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, con religioso temor construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y llegó a ser heredero de la justicia según la fe. Por la fe, Abraham, al ser llamado por Dios, obedeció y salió para el lugar que había de recibir en herencia, y salió sin saber a dónde iba. Por la fe, peregrinó por la Tierra Prometida como en tierra extraña, habitando en tiendas, lo mismo que Isaac y Jacob, coherederos de las mismas promesas.

Pues esperaba la ciudad asentada sobre cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. Por la fe, también Sara recibió, aun fuera de la edad apropiada, vigor para ser madre, pues tuvo como digno de fe al que se lo prometía. Por lo cual también de uno solo y ya gastado nacieron hijos, numerosos como las estrellas del cielo, incontables como las arenas de las orillas del mar.

Este pasaje bíblico habla de las personas que por medio de la fe han logrado majestuosas gestas que han significado grandes cambios para su propia vida y que de alguna manera han generado cambios importantes en la historia.

 

La fe creencia

[1] RELIGIÓN. FE. FABRA, Agustín 2011.

[2] LA FE Y EL CONOCIMIENTO. Bert Thompson, Ph. D. y Eric Lyons, M. MIN. PARTE II.

[3] GUDIEL GRACIA, Hugo Caín. La fe según Xavier Zubiri. Una aproximación al tema desde la perspectiva del problema teologal del hombre.

[4]Fidedigno: Digno de fe y confianza.

[5] Woods, Guy N. (1994), “Faith vs. Knowledge? “Gospel Advocate, 136, 31 de febrero.

[6] Rama de la magia, considerada generalmente negra, que consiste en la adivinación mediante la consulta de las vísceras de los muertos.

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