Los ingleses por ser prtestantes, la Iglesia Católica no les permitía ser enterrados en el cementerio de Málaga y cuando uno de estos visitantes tenía la mala suerte de morir en esta ciudad en el siglo XIX era enterrado en un agujero que hacían en la arena de alguna de las más discretas playas. Ocurría que en ocasiones por el oleaje o las alimañas, los cuerpos aparecían con el consiguiente mal olor por la podredumbre siendo foco de infecciones y enfermedades.   

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Enterado de esta situación el cónsul británico y viendo el tratamiento que recibían sus paisanos se preocupó de buscarles mejor alojamiento en su última morada que no fuera las arenas de las playas y se entrevistó con el rey. El 11 de abril de 1838, Fernándo VII cedió con una Real Orden un terreno al cónsul, Wilian Mark, para que edificara un cementerio que acogiera las inhumanaciones de los extranjeros protestantes y de esta forma nació el primer cementerio Inglés de la Costa del Sol.       

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Por una antigua leyenda británica, se dice que el último en ser enterrado, se convierte por la noche en el guardián y su fantasma deambula entre las tumbas del lugar hasta que un nuevo difunto entra y ya este puede descansar. En este antiguo campo santo llamado de San George se mantiene aún viva la leyenda dándose el caso de que el último que se enterró fue Antonio Alcaide, antiguo conserje y guardián que vigilaba el cementerio. Tras su muerte, se acordó por decreto que nadie más fuera enterrado en este lugar pues ya se permite enterrar a los protestantes en todos los cementerios de España.     

 

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Se cuenta que por la noche se ha visto el fantasma del antiguo conserje deambular entre las tumbas ya que al no entrar más fallecidos, nunca puede descansar. En los últimos años, a modo de atracción turística, se realizan visitas guiadas por la noche que recorren los caminos entre las tumbas hasta una antigua iglesia abandonada y más de uno se han llevado sustos y desagradables sorpresas pues aseguran haber sido tocados por una mano invisible, han escuchado voces, pasos y quejidos... Los amantes de las emociones fuerte, los que resisten situaciones de miedo se apuntan a estas visitas nocturna pero parece que pocos repiten por temor al guardián que nunca alcanzará el descanso total.    

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