Hace mucho olvidé qué era vivir en una familia y en un ambiente familiar. Hace décadas que no pasaba una temporada con nadie, con la excepción de un bendito año que me ha insertado en UNA FAMILIA VERDADERA.

 

No quiero decir que denigre de mi experiencia familiar ¡Nada de eso! Sino que hace 10 años no tengo una familia ¡mucho menos como esta! Acá en Colombia.

Una familia no es aquella en la que se comparte el techo, una cama o un grupo de valores. Una familia suda junta y lava sus trapos en la misma lavadora y se sientan en la misma mesa, en una actitud y en un mismo sentir con propósitos compartidos, aunque con la libertad de disentir y crear metas propias de cada identidad.

 

Lamentablemente, producto de elecciones, por decisiones alocadas, me privé de los beneficios de un hogar. Asumiré las consecuencias de mis errores y ¡hasta fracasos!, aunque, siendo honesto, no fui el único en interactuar para perder, deshacer o desvanecer lo que pudo ser... ¡Sea como sea! Es mi culpa y asumo las consecuencias.

 

Una familia comienza a partir de 3. Supongo que, con papá y mamá sería suficiente, pero, para tener familia, hace falta un tercero y ¡mejor si sale del vientre!

 

La significancia de la familia es inmensa (si se tiene). Mi familia original no tuvo el formato del trío, que creo es una base. Crecí con una abuela por madre sustituta y, la verdad, las abuelas superan en mucho a las madres genéticas (la paternidad y maternidad se perfeccionan cuando somos abuelos) pero -muy importante aclarar- NO DEBEMOS ASUMIR EL ROL AJENO: Nuestra responsabilidad familiar no debe permitir que ningún extraño al núcleo base reemplace las funciones paternales o maternales de los padres biológicos (lo mismo aplica a la negativa de usurpar roles de ambas parejas).

 

Esta famillia tiene 50 años de historia (con altos y bajos). Nada que dure adolece del esfuerzo, del remiendo ni de la recompostura: En todo fallé para mi 1ra y 2da familia.

 

Uno, de afuerita, puede notar las diferencias ciando está grande o cuando es un individuo externo, adoptado por la familia. Cuando uno crece -naturalmente- dentro de una familia natural, no observa ciertas cosas cuando se está como advenedizo, con el oportunismo de la accidentalidad. En mi 1ra familia aprendí del amor desinteresado, de los míos y de los allegados. En la que me tocó hacer de “constructor” hice todo lo contrario... ¡Aquí las consecuencias! Y, aunque puede remendarse parte del fundamento, la “construcción” la hice ruinas y -ahora- en techo ajeno, saiéndome un extraño, puedo ver valores que no supe cultivar ni apreciar.

 

Por ejemplo, dentro de esos valores, uno ve cómo le atienden, le lavan la ropa, le sirven la comida y prestan interminables cuidados que UNO SUELE NO CORRESPONDER CON BENDICIONES, BIENES (sean materiales o intangibles).

Hay personas que nos encantan ser SERVIDOS, pero no servimos a otros, excepto al egocentrismo y la complacencia individualista. Una familia, todo lo contrario, se repliega sobre el pecho que necesita ser protegido, cuidado o amado (a riesgo de pérdidas personales).

Otros, que nos quejamos, dejamos pasar las oportunidades y, como dice mi hna., nos quedamos solos, tristes y solitarios ¡es cierto! Ni el personal doméstico está dispuesto a soportar tanta indiferencia, tanto mal rato y maltrato... Pero la familia que te ama, la gente que te quiere, sigue cerca de tí.

 

¡Somos afortunados!

Muchas personas no tienen la oportunidad física ni presencial de conocer ni a sus padres ni a sus hijos. Hay gente que nace, y luego los pierde. Hay quienes no han nacido, y sus padres les asesina; otros, con desdichas, también, son separados del núcleo por distintas razones y no crecen juntos, no se conocen ni conocerán...

 

Hace unos años supe de alguien cuyo padre nunca vivió con su padre. Resumiendo la historia, ella dio los pasos para poderla reconocer y, como estaba bien preparada, no esperaba que el papá biológico se acercara y la abrazara, como se ve en lindas películas...

Hubo un proceso, el abogado tenía otra familia, así que -esa chica- tuvo que prepararse para la contingencia de que tal hombre la considerase hija de segunda (aunque solemos querer a uno POR ENCIMA DE OTROS, aún dentro de la misma familia).

 

¡Hoy por hoy! La chica fue reinserta al núcleo de la otra familia. En complicado, pero hay gente abierta al amor, al amor verdadero que tarda años en refinarse para poder gustarse de veras. Es como cuando alguno es estéril, que por razones divinas o biológicas no puede tener hijos o hermanos, y la oportunidad llega para abrazar al ser que quieres, que soñabas o anhelabas y que ¡Dios te los tenía!

 

Por otro lado -que no todo es color de rosas- hay un tipo de desagradecidos que prefiere su soledad, que renunciaron a ciertas cosas por otras y, la verdad ¡son unos inconformistas! Sus razones para ser así sólo ellos las conocen y, aunque tengan familia, se abrazan con el pasado, se entretienen con su ayer, y temporalmente dejan la sombra de ciertos recuerdos para ver la luz de otros hogares y, aunque lo tengan, son como esas mariposas que regresan -a pleno vuelo- al encandilamiento de su hogar y, allí mismo, en ese fuego, prefieren consumirse como mariposas sobre sus llamas (simplemente porque hay cosas a las que no le tienen interés y desprecian lo que otros valoran).

 

¡Bendita familia!

 

¿Qué bebé, en sus cabales, rechaza el pecho de la madre?

¿Qué clase de hija se niega al abrazo del padre que la añora y la cuida entrañable mente?

(Los que han sido maltratados)

 

Pese a eso, la familia sigue (seguirá). Nadie desea la soledad para siempre. Algunos preferimos la retirada, el fracaso, a una tonta sensación de conformismo que no reconforta (particularmente cuando se desea algo más que, como dicen otros, “existe sólo en la mente, pero no en la calle”. Si fuere así, ¿para qué se escriben tantos sueños y novelas? La gente busca materializar sus sueños para poderlos vivir en el realismo de las letras. Hay gente que cree en palabras, algunos las adoran, pero -quiérase o no- muchas se materializan (como otros sueños hechos realidad).

 

En las calles, esas oscuras y grises, muestran la ausencia de una docena de cosas. Acá, en esta ciudad, no he visto una forma de esos rincones, pero el país tiene muchas áreas así: La basura frecuenta lugares que la gente evita. Los amigos, ya no bípedos, tienen poco pelaje y caminan en cuatro patas... ¿Alguien ha visto la lealtad de un perro o gato?

 

He visto muchas personas convivir con animales; pero, lo que aprendo de esos extraños a quienes no deseamos acercarnos -por tantos escrúpulos- me ha gustado. He visto el celo con que guardan a los que quieren (en ambos sentidos). He visto cómo esas personas dejan sus comidas para alimentar animalitos y, por el contrario, también los he visto compartir lo poco que tienen con esos seres que aman.

Wow!

Si hay un vacío, sólo uno -por la ausencia de la familia- he visto cómo algunos NO LA SUSTITUYEN, sino que la construyen.

 

Así, aunque existan esa clase de constructores, también, malagradecidos somos cuando las destruímos, en lugar de edificarlas...

 

¡No podré pagar -con nada- a esta buena gente!

 

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: