fotografia

Pueblos antiguos como los egipcios o los griegos ya tenían a la miel como un alimento sagrado que llegaron a utilizar hasta para pagar impuestos. En el mundo se conocen diversas clases de miel según la especie de abeja que la produce y la clase de flor de la cual se ha obtenido el néctar. La miel se utiliza en la gastronomía, pastelería, en algunas bebidas y en medicina. Junto a la miel se encuentran otros productos como la jalea real, cera y propóleo.

La miel aporta al ser humano muchos beneficios, no obstante, a la hora de adquirir este producto nos encontramos con un serio problema, ¿es miel de abeja lo que se adquiere en el supermercado?. Diversos organismos que velan por el buen funcionamiento del mercado han detectado que en las estanterías de muchas cadenas de alimentación se encuentran mieles falsas o adulteradas. De cada cinco marcas a la venta al menos tres son falsas.

fotografia

Estas mieles falsas se obtienen con azúcar blanca, con melaza o glucosa de maíz mezclada con agua y el color dorado de la miel lo obtienen con yodo. Estos componentes se ponen a hervir hasta que toman consistencia y luego lo etiquetan como miel de abeja pero nada más lejos de ser miel. Consumir miel falsificada de abeja no se sabe aún si puede perjudicar la salud dado que aún no se han registrado denuncias.

Para tener la seguridad de comprar auténtica miel de abeja hay que comprarla directamente del apicultor que nos asegura su pureza y de paso apoyamos los productos naturales. Es recomendable visitar los pueblos que tienen colmenas, tiendas de productos naturales o gourmet que suelen tener miel de calidad. En los supermercados abunda la miel procesada que ya ha perdido nutrientes y tiene añadida azúcar y agua para abaratar los costes y pese a ello en la etiqueta reza "miel pura de abeja".

fotografia

Existen varias formas de averiguar si una miel es pura de abeja, ha sido adulterada o es falsa:

1- Poner el frasco de miel abierto en agua templada y remover con una cuchara, si se disuelve rápido es que tiene azúcar añadido.

2- Poner unas gotas de miel sobre una servilleta de papel, si alrededor se forma humedad (se moja) es que la miel ha sido procesada y está adulterada.

3. Tomar una cucharada de miel y darle la vuelta. Si esta se cae rápido es que está adulterada o es falsa.

4- La prueba de la cerilla: Se unta la punta de un fósforo con miel y luego se intenta encender, si se enciende es que la miel es pura y si contiene otros ingredientes, estos impedirán que la llama prenda.

Según la OCU algunas marcas de mieles hacen mezclas con miel procedente de Asia o América y también alerta sobre la miel de bajo coste procedente de China donde se producen grandes cantidades por lo que es imposible que sea miel pura.

fotografia

fotografia

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: