Cuando Franco murió por fin, la alegría llenó los corazones de una gran mayoría de españoles. "El cambio ya ha llegado" decían. Independientemente de que la elección de Juan Carlos I de establecer una monarquía parlamentaria fuese acertada o no, no dejaba de ser la última voluntad de un dictador, última voluntad que los españoles permitieron sin ningún tipo de discusión. Con la ilusión de caminar hacia un sistema más justo, olvidaron lo más importante: ¿es realmente la democracia ese sistema más justo?

Mi más humilde opinión no deja indiferente a todo el mundo: No.

Durante la dictadura de Francisco Franco, hubo elecciones también, desde elecciones para el control de sindicatos (donde los candidatos pertenecían todos a la falange) hasta elecciones para la designación gubernativa de los alcaldes y presidentes de Diputación, así como la elección por los cabezas de familia de un tercio de los concejales en los ayuntamientos. Muchos diréis: "Eran elecciones obligatorias en las que realmente no se decidía nada. Nada iba a cambiar, y seguiría en el poder el mismo." Yo, os respondo: Por mucho que votéis ahora, nada va a cambiar tampoco, puesto que la democracia sigue siendo una dictadura, una dictadura de los mercados. Sea Rajoy, o sea Rubalcaba, no son más que meros títeres, marionetas manejadas por la Unión Europea, la OTAN, la ONU...y a su vez, todas ellas giran en torno a Estados Unidos. Y de todos es conocido que Estados Unidos es manejado por las multinacionales que en su mayoría son los bancos que gestionan todo nuestro dinero, todo lo que ganamos con el sudor de nuestra frente, y no por el negrito que a todo el mundo cae bien. Pensaréis que soy un conspiracionista, pero os pondré un ejemplo: El bloqueo a Cuba. Hace poco, aunque en la tele no te lo cuenten (la tele es el principal arma de adoctrinamiento del sistema democrático capitalista), se votó en la ONU si se debe levantar el bloqueo económico. Bien, los resultados fueron 186 países a favor, y Estados Unidos en contra. Se paró el proceso, el bloqueo debe continuar. ¿Curioso, verdad?

La dictadura de los mercados, eso que vosotros llamáis democracia, nos impone por ejemplo el rescate a los bancos, o la famosa Ley Sinde. Y si se nos impone, ¿realmente es una democracia? ¿Realmente podemos elegir nuestro futuro, lo que queremos y lo que no queremos hacer en nuestro país, así como lo que queremos y lo que no queremos hacer con nuestros impuestos? ¿Han ido a tu casa a preguntarte si con tu dinero pueden rescatar a los bancos? Eso sería una verdadera democracia, y no depositar una papeleta con el nombre de una marioneta que nos cae mejor que otra cada cuatro años. Un buen dirigente debe estar al servicio del pueblo, y no el pueblo a su servicio para el bien común suyo o el bien común de las empresas de sus colegas. No es una cuestión de izquierda o de derecha, si no una cuestión ética: ¿Por qué vendéis como democracia algo que realmente no lo es? Quizás, mirando atrás, en la época del franquismo, había menos libertad de expresión, más represión, más control sobre todo...pero no por ello debemos quedarnos conformes con la situación actual. De una manera mucho más sutil, nos siguen controlando como antes de 1975. ¿Otro ejemplo? Aquella portada de El Jueves, en la que aparecían los príncipes en pleno acto amatorio. Fue retirada de los mercados el mismo día de su salida a la luz. Eso que yo sepa, se llama censura. Censura. Una palabra que no te ponen nunca al lado de la palabra democracia, ¿verdad? Pero lamentablemente, la realidad es otra.

Viendo todo esto, supongo que a la mayoría de las personas se les pasará una pregunta común por la cabeza: ¿Y cual es la solución a todo esto? Sinceramente, yo creo que la solución reside en la lucha por nuestros derechos. Los indignados del 15M, hicieron genial acampando en las plazas de muchísimas ciudades españolas, y aunque al día siguiente ningún medio de comunicación les hizo prácticamente caso, continuaron acampando hasta que la situación era insostenible y los medios de información tuvieron que hacer caso. Pero seamos sinceros: Eso no basta. Los dirigentes siguen durmiendo tranquilos, mandaron a sus siervos (policía) y despejaron muchas plazas. Nuevamente se plantea el dilema: ¿Democracia, o censura?

Por todo esto, creo que la única solución es la que ha venido contándonos la historia época tras época: La revolución armada. Revolución que se pudo ver en la prisión de La Bastilla o en la Plaza Roja de los bolcheviques. Revolución que hace temblar al opresor, puesto que el pueblo siempre será más, y juntos, el poder ejecutor es mucho más fuerte que cualquier empresa, empresa como el gobierno, por ejemplo. Por el momento, veo muy lejana dicha revolución, por lo que otra forma de dañarles donde les duele es en las próximas elecciones del 20N. El voto nulo como símbolo de que no nos representan. El voto nulo como forma de lucha. No queremos vuestra oligarquía disfrazada de democracia, queremos un sistema justo con todos los ciudadanos. Somos el pueblo, somos los que tenemos la voz cantante. Abrid los ojos y prepararos para la lucha, puesto que, al igual que en los años 40, 50, 60 o 70; seguimos en una dictadura. El mismo perro, con distinto collar. No te dejes engañar.

La fiesta de la democracia impuesta por la ley d'Hont favorece el bipartidismo.

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