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Atrapó un águila un caracol que se encontraba despistado comiendo entre la vegetación pero cada vez que trataba de comérselo este se escondía dentro de su cáscara y el águila no podía probar bocado. Una corneja que se encontraba merodeando por el lugar vio el empeño sin éxito del águila y le comentó: "Buena pieza conseguiste pero veo que tienes problemas, si no usas la cabeza no podrás disfrutar de tu presa".

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Aburrida el águila de no poder incar el diente en la carne fresca decidió pedir consejo a la corneja que le recomendó: "Tienes que coger el caracol y volar muy, muy alto, entonces lo dejas caer encima de esta gran piedra, el golpe romperá la cáscara del caracol y entonces podrás comerlo".

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El águila no se lo pensó dos veces y levantó el vuelo llevándose en el pico el caracol y al estar a gran altura lo soltó sobre la piedra y con el impacto el caracol se rompió en pedazos. Al instante la corneja cogió el caracol roto y se marchó corriendo muy lejos para poder disfrutas de su presa... y al bajar el águila ya no había ni rastro del caracol ni la corneja.

Moraleja: Quien no es precavido con amistades desconocidas puede acabar burlado y engañado por los falsos consejos.

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