La muerte es una realidad física pero ¿podría ser una ilusión de la mente? A pesar de las pocas investigaciones rigurosas sobre las experiencias cercanas a la muerte, algunos científicos de prestigio piensan que puede haber algo más allá de la muerte. Las investigaciones clínicas  se atreven a sugerir lo imposible: "Que hay pruebas de que la mente puede seguir viva, despues de que el cerebro ha dejado de funcionar".

El programa “Documentos TV”, dirigido y presentado por Pedro Erquicia, emitió hace unos años el reportaje “Estuve muerto”, en el que se investigaba sobre las experiencias cercanas a la muerte. Las investigaciones sobre las experiencias cercanas a la muerte eran hasta ahora una recopilación de historias y anécdotas de personas consideradas buscadoras de popularidad o de chiflados.

Pero, actualmente, algunos científicos consideran que quizá haya algo asombroso tras estas experiencias. Tanto es así que ciertas investigaciones sugieren que la mente puede seguir activa después de que el cerebro haya dejado de funcionar. “Estuve muerto” es una recopilación de los trabajos realizados en los últimos años por científicos pioneros en este campo, y con expertos que han estudiado a grupos de personas que habían estado muertas.

La definición de muerte clínica, según la práctica médica, es la de ausencia de latido cardíaco, respiración y función cerebral. El documental cuenta con los testimonios de los doctores Pim Van Lommel, Sam Parnia y Peter Fenwick, que son algunos de los científicos que plantean explicaciones a ese fenómeno.

Estos investigadores empiezan a considerar al cerebro no como creador, sino como receptor de la conciencia. Para poder analizar esta experiencia se creó la escala ECM, que sirve para tener unos criterios comunes en la investigación. Fue ideada por el Profesor Greyson y en ella se habla de cambios en la percepción del tiempo, sentimientos de armonía o felicidad, abandono del cuerpo y visión de familiares ya fallecidos.

Sin embargo otros científicos dan una explicación muy diferente a este fenómeno. Como es el caso de la doctora Susan Blackmore, psicóloga y fisióloga que afirma que estas vivencias se pueden explicar como una función cerebral y química. El documental cuenta, entre otros, el caso de Pam Reynolds, quien a causa de un grave aneurisma cerebral tuvo que ser intervenida quirúrgicamente con circulación extracorpórea. producida por una operación quirúrgica de aneurisma de una arteria del cerebro.

 Durante la operación, la paciente tuvo el corazón parado, encefalograma plano, y sus constantes vitales estuvieron constantemente monitorizadas. Antes de la operación, Pam accedió a participar en un estudio sobre las NDE de la Universidad de Atlanta (USA), por lo que ha quedando constancia de todo el suceso. Pam se salió de su cuerpo  y quedó a diez grados centígrados. Tanto su corazón como su cerebro dejaron de emitir las señales vitales y pudo observar lo que sucedía en el quirófano durante el período de tiempo en el que tenía encefalograma plano. Sus descripciones desde fuera de su cuerpo durante ese período fueron muy precisas.

Cuando Pam volvió a hablar, después de que los efectos de la anestesia desaparecieron, contó que había vivido una “experiencia cercana a la muerte”, que se había iniciado cuando el neurocirujano empezó a trepanar su cráneo. Sintió como se encontraba fuera de su cuerpo observando la intervención desde detrás del neurocirujano y pudo ver como este le trepanaba y como el cardiólogo la preparaba para provocarle el paro cardiaco.

Después entró en un túnel oscuro desde donde escuchó la voz de su abuela llamándola. Siguió adelante en el túnel y comenzó a ver una luz brillante que fue creciendo hasta ocuparlo todo. En la luz pudo distinguir varias figuras humanas que resultaron ser parientes fallecidos que le impedían seguir adelante. Finalmente, su tío la condujo de vuelta desde el túnel y volvió a entrar en su cuerpo frío cuando su corazón recuperó su latido.

El caso de Pam Reynolds está recogido en el libro del cardiólogo Michael Sabom titulado “Light and death” (1998) y es considerado la “prueba científica más sólida de la supervivencia post-mortem de la conciencia”. No he leído el libro pero sí un resumen comentado  en el que se concluye: “Quizás la ciencia ha pasado por alto un enlace fundamental entre la conciencia y el cerebro, o quizás algunas experiencias dependen solo de la mente, la cual puede no estar inextricablemente unida con el cerebro.”

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