¿El éxito en la vida nos traerá felicidad?

Desde temprana edad se nos enseña que el éxito en la vida nos traerá la soñada felicidad. Los estudios, el trabajo y otras cosas más serán el acicate, en la convicción de que podremos alcanzar el éxito, y que con ello la felicidad llegará por añadidura irremisiblemente. Nos deslumbra la idea de que poseer una casa hermosa, un carro último modelo, unas vacaciones inolvidables, más las comodidades que a bien nos vengan, eso será suficiente para hacernos felices. Sin embargo, esto no es más que una presunción tentativamente hablando, porque; en muchos casos, luego de tener todo lo habido y por haber, tomamos cuenta de que vivimos los mismos baches existenciales.

Porque, existe un error de concepción, nadie se ha tomado la molestia de enseñarnos, que lo primero en alcanzar es la felicidad y luego ir en la consecución del éxito. Esto tiene una explicación básica; cuando estamos en posesión de una personalidad equilibrada y optimista, de una fundamentada base de principios, de una inclinación natural de relacionarnos con las demás personas sin un adarme de prejuicios y de saber disfrutar de lo que tenemos, sea poco o mucho, además de una seguridad bien cimentada en nosotros mismos, recreamos las condiciones necesarias que nos conducirán a encontrarnos con el éxito, triunfar, y de esta manera sacarle todo el provecho a los logros alcanzados y a la vida. Mejor dicho, esa actitud plena de felicidad que reflejamos, con toda seguridad elevarán sustancialmente nuestras expectativas para relacionarnos con el éxito.

no es la clave

La gente feliz mira la vida desde otra perspectiva

La gente feliz mira la vida desde otra perspectiva, la aprecia como una oportunidad de crecer de realizar todas las cosas con las que sueña, sus objetivos de vida, toma los los riesgos como algo necesario en ese transito trascendental de la existencia generando proyectos. Se regodean en la fe que los sustenta en su quehacer cotidiano, las caídas les agregan voluntad para levantarse y aprender de los errores. Su fe en la vida los mantiene erguidos, en el entendido de que ella es su aliada imprescindible y que siempre está a la orden para ayudarlos. La felicidad es una aptitud, anímica, que genera entusiasmo, motivación, disposición, más confianza para saber identificar las oportunidades imprescindibles y lograr así objetivos, metas en procura del éxito.

La persona feliz inspira confianza, es solidaria, amable, agradable, en fin es una persona empática y por ende sociable. Y por supuesto que en las relaciones sociales, tienen un criterio amplio y comedido. Una condición esencialmente necesaria para casarse con el éxito.

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