Tener exito parece ser importante en el mundo de hoy; el exito se relaciona con fama, con dinero, con logros, con trabajo, con triunfos, con estabilidad, con ganancias de diferente orden. En dónde queda la pérdida en este concepto, la pérdida es contraria al EXITO?

Hace un tiempo tuve una gran pérdida que para muchos ojos ha significado fracaso.Una pérdida que ha acarreado dolor, tristeza, temor, soledad, ser removida de todo el pIso que se construye en la vida cotidiana; pero ese proceso ha implicado más que eso, ha conllevado encuentros, entendimientos, reencuentros, y soBre todo un viaje interior que diré es demasiado difícil pero necesario, provechoso, edificante.

En ese proceso he descubierto los vacíos de la amistad y el amor, he descubierto las durezas de mi propio corazón y del de los más cercanos, pero también  me he encontrado con la irremediable ganancia de lo divino en mí, de lo divino en los que me rodean, de lo divino en medio del insomnio y las tempestades, y de cómo esa espera en lo divino de repente opera en el alma renaciendo a la esperanza. Me he encontrado con la solidaridad de algunos, la indiferencia de otros, pero la posibilidad de entenderlos y amarlos a todos en medio de sus propias tepestades y temores que aún algunos catalogan como éxito.

"Vended todo y dárselo a los pobres" dice Jesús en un encuentro con uno de esos personajes que puede ser cualquier de nosotros, cuál ha sido esa riqueza que tengo que vender y dar? fue la pregunta que le escuché a alguien hablando de este pasaje. Cuál ha sido mi riqueza, pero tabiém cuál es mi pobreza, podríamos añadir al asunto, de qué se trata finalmente el paso tan tan temporal por este mundo, si ese paso lo es todo para unos y si etendemos que es solo un paso antes de lo verdadero como lo es para otros.

Allí la valoración de EXITOy fracaso, de pérdida y ganancia, toma otra dimensión.

El exito y fracaso lo medimos aún en nuestras relaciones más íntimas, constantes desencuentros con el otro, parecieran ser fracasos repetidos una y otra vez, "de guatemala a guatepior" lo nombró por ahí cierto caballero. Pero con qué es lo que nos desencontramos realmente?, si bien el otro está ahí presente pareciera que el desencuentro es más con aquello de nosotros que aún busca el exito del mundo en el amor. Claro es maravilloso encontrar al príncipe, más maravilloso encontrar al sapo que nos sorprende llevando un príncipe anónimo en sí mismo.Pero en medio de ese viaje hay victorias con nuestra propia posibilidad de ser en medio de lo que no es, hay victorias en medio del no, en medio de la ausencia, en medio del desamor, y es justamente la ratificación profunda de qué hacemos con eso, hacia donde nos lleva cuando leemos al amor no como un logro sino como una muerte que asumimos por el otro.

En mi caso estos desencuentros me han llevado a entender que puedo ser feliz, aún cuando no tenga lo que busco, aún cuando sea quitada de mi vida por los temores ajenos las expectativas de una vida con otro.

De repente sin mucha claridad en medio de esta tempestad, me encuentro en una metamorfosis de lo que es importante. Allí la pérdida encuentra un necesario lugar para realmente ser feliz, pues aveces a pesar de las tempestades que nos recuerdan que en realidad poco tenemos, seguimos obstinados en aferrarnos a ganar, pues hemos creído que el exito es el fin de la la vida y que el significa ganancia. Solo al verme despojada de lo mucho, me he empezado a reencontrar con lo importante.

En este proceso de pérdida consideramos que el dinero nos da una posición de tranquilidad y paz en medio de los demás, esto es solo explicable por el egoismo y avaricia que a tdoso nos invade, de hecho el dinero nos permite un cierto poder sobre los demás, sobre las circunstancias, y el sospechoso sentimiento de sentrinos a salvo. Cuando este empieza a faltar, necesitamos a otros y eso es molesto, pareciera no ser de lo que se trata ser exitoso. En medio de una pérdida he descubierto que el que pierde se hace fuerte cuando logra desprenderse, crecer en su interior, que es solo el despojo de lo propio para intentar dar y para entender que lo divino, es algo mayor a mí mismo, a mis logros y triunfos, que en vez de simplemente creer que ahora se trata de esperar recuperar lo que perdió para poder ser. Evidentemente lo necesitamos, pero de nada servirá recuperar lo perdido si somos los mismos a los que eramos antes. 

Perder significa una oportunidad para renovarnos, no lograr significa una hermosa posibilidad de cuestionar nuestras certezas y seguirdades humanas, para talvez dejar de ser para mí e intentar ser para otros, no tener la ganancia o resultado esperado, en el amor, en los negosios, en la enseñanza, significa dar paso a revisar mi centro en la vida, y tal vez allí sea la posibilidad del amor, el eterno EXITO.

 

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