¡No existe la persona ni la pareja ideal!

«No existe la persona ni la pareja ideal, hay que aceptar nuestra naturaleza imperfecta y la de quienes nos rodean»La psicóloga norteamericana Leslie Becker-Phelps, autora del libro: «Amor, psicología de la atracción» realiza una pormenorizada guía sobre cómo desenvolvernos en los insondables caminos del amor haciendo hincapié en la importancia del «yo» antes de pensar en el «nosotros»

Afirmaciones tan categóricas, pero no por ello menos interesantes, como: «el color rojo para una primera cita indica que le gustan las cosas cálidas y afectuosas», «la oficina resulta ser un lugar para encontrar pareja» o «los rasgos faciales enfadados se asocian con una fuerte personalidad y afecto limitado» pueden encontrarse en un curioso libro llamado: «Amor, psicología de la atracción».

Si uno echa un vistazo a cualquiera de sus páginas, al azar, sin leer el título parece casi un manual, o hasta un recetario de cocina.

Es didáctico, tiene colores, gráficos, tablas, tests... que el lector puede consultar, boli en mano, para saber qué hacer ante esa tarea tan difícil y determinante como encontrar el amor.

Su autora, la psicóloga clínica estadounidense, Leslie Becker-Phelps, hace un exhaustivo repaso a las relaciones de pareja. Se centra primero en su destinatario principal: el que busca pareja, y le da consejos, en función de su personalidad (ansioso o elusivo o seguro, este último, el que es más «feliz» y estable en sus relaciones) para lanzarse a la búsqueda, incluyendo detalles acerca de qué tiene que decir en la primera cita o cómo debe configurar un perfil idóneo en las redes sociales para encontrar pareja.

no ideal

La autora llega con sus páginas, por supuesto, a la relación consolidada: cómo actuar ante la boda (tenga cuidado si «está esperando el matrimonio para resolver o prevenir problemas» o si «el dinero no es la verdadera razón para no casarse») y recorre el espinoso camino de las discusiones: si se combinan los estilos «tranquilizador-esquivo» o «tranquilizador-atacante» hay que estar alerta.

Pero lo más importante, sin dudas, es que para hablar de dos hay que primero hablar de uno. Becker-Phelps insiste una y otra vez en la relevancia de conocerse a uno mismo para prosperar con otro: «Debemos ser capaces de abrirnos para ser verdaderamente "vistos" por el otro. Cuanto más nos conocemos a nosotros mismos, más fácil conseguiremos que los demás nos conozcan. Y esto es difícil si no sabes realmente cuáles son tus propios pensamientos, sentimientos, creencias, etc. Las personas son más propensas a abrirse cuando se sienten bien consigo mismas», explica Becker-Phelps.

¿Soltero de por vida o en busca del alma gemela?

Y una vez que obtenemos ese bienestar personal, ¿tenemos que ir en busca de la pareja? La autora da pautas acerca de cómo conseguir el amor, de cómo comportarnos en la primera cita, de qué ponernos y qué decir. Parece que nuestro camino nos lleva inexorablemente al matrimonio. Sin embargo, si nos guiamos por las estadísticas, hay cada vez más divorcios, menos matrimonios...más solteros.

Becker-Phelps no descarta esa situación aunque advierte de que somos seres sociales, y como tales, nunca estaremos solos, simplemente porque no estamos diseñados para ello. Sin embargo, y aunque la propia autora hable de la «media-naranja» en contra de los defensores de la libertad, o más bien soltería, que dicen que «medio» no es nadie, porque siempre somos uno, le da una vuelta de tuerca a esta interpretación señalando que «también es posible aceptarse a uno mismo, y ser consciente del "yo" incluso cuando sentimos que la vida es mejor en una relación con un alma gemela que nos entiende y conecta con nosotros».

De hecho, aclara la autora: «Nadie más puede hacernos sentir "completos" o "enteros" que nosotros mismos. Pero sí otra persona puede ayudarnos a sentirnos válidos, comprendidos y apoyados en ese camino hacia sentirnos un todo. Tal vez sea esa el alma gemela».

Pareja ideal

Pero esa alma gemela es para cada uno de nosotros, es decir, no existe ni la persona ni la pareja ideal. «No hay persona ideal porque somos débiles, cometemos errores...Y tampoco hay parejas ideales. Quizás, lo más cerca de un ideal es aceptar nuestra naturaleza imperfecta, y la de quienes nos rodean. Estas personas tendrán un impulso a perseguir el crecimiento y desarrollo en sí mismos y con su alrededor. Del mismo modo, "las parejas ideales" son aquellas en las que cada persona es como se describió anteriormente y están totalmente comprometidos a trabajar por las dificultades de su relación».

Fuente Historia: ABC.es

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