Aplicación a pequeña escala: al Estado de un país.

 

 

INTEGRACIÓN (no sólo unidad): La Combinación.

 

La unidad es bella, sí que lo es, donde esté, todo es armónico; pero nada carente de asidero puede conservarse. En nuestro plano material  (quizá en semejanza al más excelso plano antimateria) vemos cómo todo, incluso nuestros cuerpos, se rige por esa “ley”. Nuestro cuerpo está conformado por partes que, al estar unidas, lo constituyen; pero... ¿alguna vez nos habremos detenido a pensar en qué sustenta a esa unidad?: es la integración. Si algo deja de estar integrado... ¿qué pasa?, entonces estará desintegrado y la unidad habrá desaparecido de ipso facto. La unidad no es mera adhesión, es la estructura de la integración (si no queda claro, más adelante quedará). Dilucidemos con dos ejemplos: 1- Un vehículo después de desarmado, no funciona porque no hay integración, queda desestructurado (sus piezas ya no están unidas); 2- Un vehículo está completamente dañado, absolutamente todos sus componentes están dañados, así no hay integración porque todo está descompuesto (no hay unión sino adhesión de componentes descompuestos). ¿Qué se ve?: se ve que todo se integra primero para poder unirse, que todo obedece a un diseño (mismo que no puede fallar o la unidad (el planeta, el cuerpo, el vehículo, la computadora...) no puede concretarse). En cada diseño se establece rigurosamente la función de cada parte (tomemos de aquí en adelante, sólo nuestro cuerpo como referente a ejemplificar, para entendernos mejor). El diseñador universal creó nuestro cuerpo (previa planificación de su funcionamiento general), le creó todas sus partes, le creó las funciones a cada parte y se las confirió; ¿y en qué se traduce ese conferimiento de funciones?, se traduce en responsabilidad, cada parte tiene una función qué cumplir: el corazón, el cerebro, cada pulmón, cada riñón cada ojo, cada oído, etc., etc., etc.. Cada órgano es responsable de una función específica que, por intransferible, no puede delegar. Si un órgano cumple mal su función, puede desestabilizar a los demás (dependiendo de la relevancia de la función) y al sistema completo por lo tanto; si la anomalía se prolonga termina rompiendo la integración sin la cual no es posible la unidad (el cuerpo vivo = persona) y sólo queda la adhesión (el cuerpo muerto = cadáver). ¿Qué diría yo si cada órgano de mi cuerpo se volviera tan irresponsable como yo?, ¡Adiós mundo “cruel”!. Al cambiar la secuencia de funcionamiento, haciéndose nociva y corrupta, la consecuencia sería el fin inexorable.
Todo tiene una secuencia, un orden, un enlazamiento; si se rompe o, para bien o para mal, se altera, para bien o para mal se rompe o se altera la consecuencia. Y así, estos sencillos principios, aplican rigurosos en todo funcionamiento que, por combinado, requiere de integración: en una familia, en una empresa, en un país, en un continente, en un mundo, en un planeta... Se ve que secuencia y consecuencia (en sí esencia de la misma grande ley de causa y efecto en definitiva) permite simplificar conceptos para su libre aplicabilidad en la vida común general. Establezcamos diferencias, entre causa y efecto y secuencia y consecuencia, no sea que nos vayamos a confundir: Causa y Efecto = Origen y Producto; Secuencia y Consecuencia = Funciones y Producto. ¿Por qué?, veamos el ejemplo de un niño recién nacido: ¿qué o quién lo causó? ¿su madre, su padre?, no, pero como no es tema a tratar aquí conformémonos con dejar en el aire las interrogantes; su madre y su padre sólo cumplieron parte de las funciones, desarrollaron la secuencia (se conocieron, conversaron, se enamoraron o se “enamoraron”, hicieron el acto sexual (engendro-concepción), se gestó la criatura...). Como vemos, los padres participaron en toda una secuencia de procesos requeridos para materializar la consecuencia: el niño.
Ahora bien, teniendo claro que, al igual que hasta en nuestro propio cuerpo, todo debe responder (tener responsabilidad de) al cumplimiento de una función, ya podemos entrar en la materia propiamente dicha: La integración (para sanear la convivencia).
Bien, requerimos constituirnos en sociedad (como es, no como no es); nos resulta conveniente tener un Estado (como es, no como no es), a efectos de lo cual entremos, pues, en materia. El elemento clave es la persona humana, su factor característico fundamental es la responsabilidad; los factores y atributos de la responsabilidad son: razón, amor e interés en. Razonando (en este caso una causa noble) se llega a saberla a plenitud; ya conocida íntegramente se le ama porque se le sabe buena; sabida y amada, es importante ella y el producto que nos genera. Un factor y atributo de la responsabilidad que falte, le hace romper su integración; deja de ser responsabilidad (aunque se le llame con el mismo nombre) para ser otra cosa aberrada completamente. En el caso de cada persona humana (como en el ejemplo de las funciones de cada órgano del cuerpo humano), según su cúmulo de proporciones, es apta para asumir y cumplir un grado específico de responsabilidad. Cada persona tiene (en este caso no un nivel) una proporción: física (la estatura y la contextura); visual, auditiva; intelectual; instintiva; intuitiva; etaria; de reflejos; de habilidad; etc. Esas son condiciones manifiestas en proporciones variables entre una persona y otra; así, la responsabilidad, debe existir proporcionalmente distinta interpersonalmente. Cada persona, en el ejercicio proporcional de la responsabilidad, es parte integrante (valga la redundancia) de la integración de las personas; la integración es la sociedad verdaderamente y, definida la responsabilidad de todos los proporcionalmente aptos, todos tienen el mismo interés-beneficio granjeado con su “inversión”: la responsabilidad. ¿Cómo se integra la integración de la responsabilidad (que es a su vez la integración de sus factores y atributos) con la integración de las personas?: es lo más difícil. En la integración de las personas, cada una aportando su responsabilidad proporcional, la responsabilidad mayoritariamente va a estar establecida por obligatoriedad. Sólo estará integrada la responsabilidad, a la integración de las personas, cuando todos sus factores y atributos sean asumidos y cumplidos mayoritariamente de voluntad (responsabilidad depurada).

En lo sucesivo, irán develándose pormenores pertinentes.

 

CONTINÚA: PREPARACIÓN (juicio de premisas): El Compromiso.

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