EVOLUCIONARIA IDEA

Aplicación a pequeña escala: al Estado de un país.

 

En la certitud de que es menester vivir en sociedad, una idea surge; surge, sencillamente, lo que es. Los grupos humanos, las masas humanas, las muchedumbres humanas... no vivimos sino simplemente como tales: como grupos; como masas; como muchedumbres... Así, aunque moleste, no es; así está mal, muy mal, demasiado mal cada vez; así no puede ser, así, sólo puede estar bastante mal. La concepción del término “SOCIEDAD”, como un cuantioso volumen de personas sin responsabilidades recíprocas reales está aberrada; ese es el sentido en que, sin saberlo tal vez (digámoslo así), es entendida la palabra sociedad cuando se refiere a todos los habitantes de una nación (se la sinonimiza con la palabra pueblo). Así, es muy obvio que no es; está entendida así y, así, mal conceptualizada, sirve de modelo para “ordenar” la convivencia. Nuestras sociedades, en el mejor de los casos, se asemejan a las de los animales irracionales, salvando la instintiva responsabilidad que a ellos caracteriza. ¿Cómo establecer una sociedad como es y no como está? (...).

 

VISIÓN (cómo es que es, lo que es): El Inicio.

Para ilustrar un fundamento, de entre ser y estar, recurramos a un ejercicio de matemática simple: 5+5=10+5=15+4=20+3=23+8=31+19=50 ¿Es así?, no, así no es; entonces está mal. Todo lo que solamente está, perece, nunca puede ser; todo lo que es permanece, siempre es, puede estar y conviene que esté. Se ve que es un fundamento simple universal.
Bien, yo vivo en un país (como cada persona); necesito que mi país tenga un Estado como es, no como no es (asumo que ya sabemos en qué sentido estamos empleando la palabra Estado). ¿Qué veo?: veo que sin una sociedad como es, el Estado estará como no es, aunque se desborden de “bienestar” sus funcionarios; veo que hay que hacer abrir los ojos, aunque sin abrirlos nos golpeen el pecho y los sentidos tantos egos “heridos” e iracundos; veo que es cuesta arriba la tarea, pero que sólo hay que llegar a lo alto; veo que la verdad se muestra clara por doquier, porque a todo rige para que pueda ser; veo que la evolución del estar, hacia el ser, en todos los órdenes, es apremiante; veo que es mucho lo que hay que ver (¡y agradezco a Dios y le pido fuerzas!): veo, veo y veo.
El inicio, tan “insignificante” es grandioso. Todo el mundo lo sabe ¡qué bueno!; pero casi nadie en lo absoluto lo vive. Empieza en mi, empieza en hacerlo empezar en otros, empieza en la conciencia que tiene que empezar primero; todo el mundo lo sabe, todo el mundo tiene que vivirlo. La actuación irresponsable, como en el ejemplo de matemática simple, está mal, mal nos hace estar; la proporción es irrelevante, cuando el daño está hecho, porque juntas todas las proporciones hacen al daño monumental. Aunque hablar de conciencia a fondo, aquí es improcedente, se hace necesario (entendiéndola sólo como razón, como capacidad de reflexión) dejar sentado que hay que ejercitarla: sopesar, evaluar, qué está mal y qué es correcto; fijarse en qué es y en qué no es; depurar el pensamiento, para depurar las palabras y los hechos, para entonces comenzar a VER. Viendo se vive; se ve qué hay que ver. ¡TODO EL MUNDO LO SABE!.
Hay que construir una estructura humana, una estructura fortificada que crezca hasta constituirse de todos de quienes posible es (¡cómo le pido a Dios que llegar a lo alto no sea tan lejos en el tiempo, para que el cuerpo que conduzco lo pueda resistir!). El inicio estriba en el nacimiento del patrón de responsabilidad real: en el incrementar en la conducta todos los factores y atributos inherentes a la responsabilidad, mismos sin uno de los cuales no es responsabilidad, porque la responsabilidad mayor es tener completa la responsabilidad y ser completamente responsable. Esta es la médula, la responsabilidad, y, aunque no lo creamos y hasta nos moleste (a mi mismo me desagrada tener que reconocer que, en verdad verdad, no soy responsable), tenemos que centrar profundamente nuestra atención en hacernos responsables (como que peor nos puede pegar cuando veamos los factores y atributos de la responsabilidad).  Siendo esta una parte del trabajo no física, es, como todo cimiento y como todo origen, muy delicada; debemos descansar (en la medida de las posibilidades) y no sobrecargarnos para poder mantenernos mentalmente alerta (prestos a corregir pronto los errores que se hacen natural que cometamos). Un desafío particular es crear entornos propicios, en los cuales las personas, ya habiendo entendido, se muevan hacia hacerse cada día más responsables y entre las cuales se intercambien experiencias (para que uno no pierda tiempo cometiendo el mismo error que otro, por haberlo cometido y solucionado ya, bien puede hacer saber cómo evadirlo).
Un país es una casa, una casa grande, esa casa hay que mantenerla y protegerla entre todos; no puede dejársele a esa parte de la familia que es de los más irresponsables, al punto de que la puedan tumbar y quedarse junto a nosotros en la calle. No queda otra: hay que, a toda costa, ver y hacerles ver.

 

En la segunda parte, trataremos acerca de cómo integrar los factores y atributos de la responsabilidad (además de cuáles son), veremos cómo integrarnos las personas; veremos cómo combinar esas dos integraciones.

 

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