¿Cómo evitar fumar?

Muchas personas que han conseguido dejar fumar, afirman, que aunque pasen varios años sin fumar, tienen grandes deseos de fumar, pero no lo hacen porque saben que con un solo cigarro o una simple calada, volverán a tener el deseo de fumar y caerán en el vicio que tanto tiempo les costó dejar.

Para dejar de fumar, hay que saber a que nos enfrentamos, el tabaco es un enemigo muy poderoso pero como todo enemigo tiene su punto debil y conocerlo sera nuestra mayor ventaja a la hora de plantearnos dejar de fumar.

El cigarrillo está muy bien hecho a nivel químico, sería ideal si no fuese tan dañino para nuestra salud. Además de la nicotina, el tabaco tiene algo más de cuatro mil sustancias que le hacen adictivo y que hacen que su efecto se potencie, algunas, por ejemplo, hacen que dure más el efecto de la nicotina en la sangre, que los bronquios se habrán mejor y se pueda inhalar más, otras hacen que llegue más rapido al cerebro y se vuelva rapidamente adictivo. Algunas personas reconocen que no les gusta su sabor pero continúan fumando y cada vez más y más.

La nicotina estimula los receptores de dopamina y acetilcolina en el cerebro. La dopamina es un neurotransmisor que nos activa mientras que la acetilcolina nos relaja. Normalmente ambas sustancias están en equilibrio pero con el tabaco se estimulan de forma química lo que produce un efecto de mayor concentración mental, activación y motivación para realizar actividades o animarse y al mismo tiempo nos calma y relaja.Esta es la razón por la que se produce el síndrome de abstinencia que produce irritabilidad, nerviosismo por la dopamina y cansancio y depresión por la acetilcolina.

A esto se le debe de añadir que el fumar da bastante placer después del desayuno o el almuerzo, en reuniones o fiestas y sobre todo en situaciones donde también se añade el alcohol de esta manera quedan grabadas en nuestro cerebro y se asocia al bienestar y la diversión.

Estas experiencias ponen en marcha en el cerebro las señales de satisfacción, de premio, o como se conocen en psicología “refuerzos positivos”, y las conductas que preceden a estos premios o refuerzos, se tienden a perpetuar, en este caso el hábito de fumar.

Esta combinación de factores, hace que dejar el tabaco se convierta en una misión casi imposible para muchas personas. Por suerte hay cada vez más métodos para ayudarnos a dejar este mal hábito.

En los casos más complicados el tratamiento para dejar de fumar pasaría por eliminar la asociación de la conducta de fumar con las asociaciones que producen en el cerebro.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: