Cuando nos dejamos llevar por la llamada publicitaria, muchas veces caemos en el error de creer lo que nos ofrecen. Y a veces ocurre que no siempre nos encontramos en una situación honesta, a veces próxima a la ESTAFA, porque lo que nos dieron a entender poco se corresponde con la realidad. Es el caso de las hipotecas. Muchos clientes firman un documento en un acuerdo con su banco para después caer en la cuenta de que bajo la superficie se oculta un entramado de cláusulas y letra pequeña que no podremos afrontar.

Es recomendable conocer estos inconvenientes financieros para poder evitarlos y buscar la manera de que la entidad recapitule. El riesgo más habitual se da cuando el banco no cree que seamos un cliente rentable. Es decir, en el momento en que se solicita la hipoteca y se estudia la viabilidad de la amortización, un cliente poco “fiable” verá su producto ligeramente aumentado de precio. Las circunstancias que motivaron la firma pueden modificarse antes de la misma.

Se ha de prever la intención de la ENTIDAD en el momento de sacar a la luz su producto como un mero atractivo comercial y no siempre como un beneficio para el cliente. Un usuario experimentado no creerá en todas las ventajas y sabe perfectamente que éstas no son acumulables. Si las condiciones se ofrecen a la vez, en la mayoría de los casos alguna de ella se anula.

Es fundamental conocer explícitamente el PRODUCTO y leer minuciosamente cada una de las condiciones. Por ejemplo, si el interés se nos ofrece cómodo a las expectativas, puede resultar que lleve asociado algún tipo de vinculación con la hipoteca que nos perjudique. Una señal de interés bajo no siempre equivale a una hipoteca mejor.

Si la contribución durante los primeros años está por debajo de lo habitual se recomienda conocer a cuánto asciende el precio del producto tras vencer ese periodo. El desembolso en cuotas representa una larga vida en la hipoteca por lo que es importante tener la mentalidad de que el riesgo existe durante años. Si se financia al 100% supone que en función de esta característica estaremos obligados a reconocer que a favor de la entidad por una garantía adicional.

Casi siempre el nombre del producto enmascara la oportunidad de asegurarse una venta, y suelen aparecer mencionándose con otro apelativo que lleva a confusión. Cambiar las condiciones de los préstamos no siempre es fácil y lleva, en ocasiones, asociado una diferencia de saldo a favor del banco. Con lo cual, es importante leer bien la letra pequeña y resolver las dudas con la entidad.

Estafa hipotecaria

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