La ética como un concepto de obrar correctamente, en mi opinión es la manera sencilla de entenderla y tal vez de aplicarla, sobre todo para una sociedad que se queja de su complejidad.

La ética tiene que ver entonces con el comportamiento humano dentro de una sociedad, que busca como fin primordial la convivencia pacifica, regida por unas conductas universales.

Conductas universales que pueden ser la fuente de los derechos y obligaciones, tipificadas en el ordenamiento jurídico, que de igual manera busca su universalidad.

La ética como el comportamiento indicado debe jugar necesariamente con los valores, donde debe primar ante todo la verdad como parámetro de confianza en el orden social establecido.

En los finales del siglo veinte, las academias en su presunción de tendencias pregonaban el conocimiento con ética para el siglo actual, hecho que nos enfoca en dos conceptos la libertad y la destinación.

La libertad para considerar que dentro de la ética no puede haber restricciones al conocimiento, como patrimonio de la humanidad, por igual hecho riqueza de todos.

La destinación como un hecho relevante de la ética, para el bien de la humanidad y de su entorno ambiental, con el llamado comportamiento indicado.

La libertad y la destinación la idealización de la ética, que muchos tratadistas consideran utópico, por lo tanto lejos de la realidad humana, y tema que en su abordaje puede ser considerada una pérdida de tiempo.

Los visionarios del siglo veinte en su predicción del siglo actual, como el del siglo del conocimiento con ética, olvidaron que las doctrinas económicas riñen con la libertad y la destinación del mismo.

Las doctrinas económicas moldean todos los comportamientos sociales, permitiendo los secretos de la producción de conocimiento de las sociedades avanzadas en ciencia y tecnología.

De igual forma válida la destinación del conocimiento en la destrucción del hombre y de su entorno ambiental, de una manera sutil en muchos casos, camuflado en una inocencia que raya con la ignorancia.

La ética del conocimiento, curiosamente no se percibe en los modelos educativos imperantes, paso inicial para  la construcción de una sociedad ética, que aterrice en la solidaridad.

La educación como una herramienta al servicio de la dominación económica, fenómeno poco evolucionado en el devenir histórico, toma la ética como una asignatura “costura” que rellena los programas.

La producción limpia es costosa y privilegio de unos pocos, pocos con una deuda social alta, totalmente desconocida en sus postulados éticos de desarrollo.

Colombia vive por estos días un proceso de paz, que discute una agenda de distribución, ruego al todo poderoso sobre bases  aproximadas a la ética, de lo contrario será un rotundo fracaso.

La ética como un comportamiento indicado, postula el cumplimiento de los compromisos adquiridos, hechos desconocidos que desafortunadamente han marcado nuestra historia.

Opino que en los modelos educativos, debería insertarse en cada asignatura su contexto ético, al servicio de quién o quiénes está su utilización, sobre que bases éticas es su origen. 

La ética como la responsabilidad social de la revelación de la verdad, debe confrontar los intereses del conocimiento, ¿Cuál es el verdadero interés de la matemática, de la historia, de la física, de la química?

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