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LOS ESTUDIOS NO ENTIENDEN DE EDADES

 

Los estudios no entienden de edades. Aunque en la mayoría de los casos, la vida de cualquier persona se divide en tres etapas:

 

Infancia = Estudios   →   Adultez = Trabajo   →   Jubilación = Descanso


Sin embargo, esta es una norma generalizada, un ideal, que no siempre se cumple. Para ello, existen diferentes razones que rompen esta norma. Veamos algunos ejemplos:

Actualmente, en la era de la tecnología y la comunicación, es difícil de imaginarse que aún hay personas adultas que no sepan ni siquiera leer ni escribir. Sin embargo, son más de lo que creemos. Niños que hayan quedado huérfanos de padres y tuvieron que hacerse cargo de sus hermanos menores para sacarlos adelante. Esto implicaba tener que trabajar desde los trece o catorce años, algunos incluso antes. Niños nacidos en familias humildes donde los padres han tenido que trabajar para aportar la comida en la mesa, y la hija mayor se vio en el papel de madre cuidando de los más pequeños, limpiando la casa, cocinando, cosiendo… en estas situaciones no había tiempo de ir al colegio. Una vez adultas, formaban sus propias familias y a comenzar de nuevo a educar sus hijos.

Sin embargo, nunca es tarde para aprender. Cada vez más son los casos que se cuentan de personas mayores, una vez se quedan solas tras toda una vida llena de trabajo y, de repente, no tienen nada que hacer. Pues, deciden aprender a leer y escribir. Esta situación les da un nuevo sentido a la vida y mantiene a estas personas ocupadas en talleres y con compañía. Les llena y se sienten útiles aprovechando el tiempo que tienen de mayor.

Pero, también son cada vez más los adultos que piensan en regresar a los estudios y las razones para ello son bien diversas, según las circunstancias de cada uno. Unos, porque no han terminado la ESO o el Bachillerato, o porque no han sacado el COU o la PAU y piensan ir de repente a la UNIVERSIDAD. Otros, porque quieren sacarse un FP (FORMACIÓN PROFESIONAL), bien sea porque nunca se lo han sacado, bien sea para reorientar su profesión actual y así encontrar nuevas salidas. Hay quien ha sacado una carrera universitaria y quiere sacar otra, para cambiar de trabajo o simplemente para seguir adquiriendo nuevos conocimientos o complementando aquellos que ya tienen.

La diferencia de estudiar durante la infancia o en la edad adulta está en que los niños hoy en día estudian por obligación o imposición, para prepararse para su futuro; mientras que los adultos lo hacen para sacarle algún provecho o mejorar su nivel de vida. Hoy por hoy, se ve como algo normal que los niños vayan a los colegios. En cambio, no estamos acostumbrados hacerlo de adulto y, a veces, nos da miedo, nos cohibimos, nos dejamos llevar por el qué dirán, ya que se ve raro que, por ejemplo, un cuarentón vaya a clases en un FP, donde la mayoría de los alumnos son adolescentes, o a clases en la universidad, donde doblamos a los estudiantes en edad.

No obstante, las razones que nos llevan a retomar los estudios llevan más peso que los temores que podamos sentir y no deberíamos avergonzarnos, sean cuales sean estas razones que nos llevan a estudiar.

En mi entorno cercano he tenido la oportunidad de conocer a varias personas adultas con ganas de estudiar. Por ejemplo, en el año 2012 en una visita a Alemania, conocí a una señora que ya tenía casi sesenta años, y estaba estudiando en la universidad. Nada más ni menos que su quinta carrera universitaria. Se sentía mentalmente joven y hábil y quería conservarlo. Estudiaba por placer y porque le gusta el conocimiento. Sacarse otra carrera para ella era todo un reto. Actualmente, tengo una compañera de trabajo que es enfermera diplomada con su título de DUE, y ha decidido apuntarse nuevamente en la UNIVERSIDAD para estudiar Medicina, porque es lo que le gusta. Y conozco otros dos más que están actualmente trabajando, adultos, y están terminando otra FORMACIÓN PROFESIONAL a distancia.

La sociedad está cambiando. Los estudios ya no son solo cosa de los jóvenes. El abanico de seguir estudiando o volver a empezar de adulto es hoy por hoy cada vez más grande. Sea presencial, a distancia, online, en academias, FP, Universidad o a través de alguna otra entidad como la oficina de empleo, no importa. Pero las oportunidades son muchas y están ahí para aprovecharlas. Y no importa del qué dirán. Porque una vez hecho, más bien animamos a los demás mediante nuestra actitud replantearse su punto de vista. Ya que, LOS ESTUDIOS NO ENTIENDEN DE EDADES.

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