Hemos perdido la sensación y el sentido de la NOTICIA, nos dejamos llevar por un inquietante motivo sensacionalista de querer vivir el comentario con el que está a nuestro lado basándonos en pequeños sucesos que lejos están de contarse como información. Parece que la presión exterior hace mella en nuestras cabezas, no sólo por la anécdota que no supone nada más que un gesto, que no da para más que un cruce de palabras, sino por la repetición, por la insistencia hasta niveles que poca relevancia exigen.

Está de moda crear moda, y las visitas en Internet son un buen placebo. Habrá quien, en este momento, vea la necesidad y la oportunidad de conseguir una cuantiosa suma tras promover con o sin éxito algún compendio de imágenes que, si llegan lejos, harán brotar a millones de seguidores para más tarde caer en el más absoluto olvido.

Hace pocos días le tocó el turno al VESTIDO, un reclamo, una experiencia audiovisual, según otros algo cercano a la teoría de la conspiración, un sinfín de argumentos para hacernos creer que la manipulación da que hablar, cuanto menos necesita resurgir para que la población discuta o decida sobre algo tan trivial, algo tan material como la trascendencia de un color.

Vestido

No hace muchos días también fue visto por más de dos millones de personas una grabación en la que un PULPO salía del agua con el objetivo –animal- de cazar un cangrejo. Esta inusual escena parece que ha captado un tremendo interés en tan sólo 4 días.

Fue también noticia el video del niño riéndose a carcajadas mientras emitía un sonido parecido al de un adulto, o el POLICÍA de Dover que se movía y cantaba al son de la popular canción de Taylow Swift “Shake it off”.

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