Bueno para nada y Siempre alegre, se casaron muy jóvenes. Los años transcurrían y la unión se mantenía firme, a pesar que ningún bebé había llegado al hogar común. Aparentemente nada nuevo ocurría en sus vidas y en las de sus conocidos, unión firme, reuniones, viajes, agasajos, las rutinas de ambos seguían sin pausa, sin prisa , sin problemas mayores. Quiso la diosa fortuna que Bueno para nada intensificara sus relaciones con su confidente y amiga de muchos años, y que el fruto de esas relaciones resultara para él como la nueva más emocionante luego de tantos afanes matrimoniales que no había dado fruto alguno. Por su parte coincidentemente Siempre Alegre su compañera con todas las de la Ley, había intimado con un amigo de la infancia, y sus relaciones habían resultado positivas porque el embarazo comprobado alegró su existencia y de Bueno para nada. Ambos felices y contentos, una feliz pareja... o mejor dicho tres felices parejas. La fortuna fue completa porque de la unión de Bueno para nada y su confidente nació un hermoso bebé , y de la pareja conformada por Siempre alegre y su amigo de la infancia, nació una hermosa niña. Una nueva pareja alegraba las parejas múltiples que las circunstancias conocidas y desconocidas habían dado los frutos deseados de una manera tan especial. Queda el cuento como todos los cuentos : Y vivieron felices por muchos años. Misterios hay en la vida, muchos sin descifrar.

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