Estamos decepcionados por la democracia

    ¿Estamos decepcionados por la Democracia? Es una pregunta que hoy me permito hacer en voz alta. Cansados o decepcionados. Yo no sabría decir, pero desde luego, algo se está rompiendo es esta sociedad.

     Hago esta reflexión al conocer que en las Elecciones autonómicas celebradas hoy en Galicia y en El País Vasco, no han llegado a votar ni tan siquiera el 50% de los posibles votantes.

    ¿Como queda representado en los respectivos parlamentos ese 50% de votantes que no quieren decidirse por ninguno de los candidatos presentados?

     La clase política de este país debería de dimitir en bloque y entender que la mayoría del electorado no les aprueba y no está dispuesta a depositar su confianza en ellos. Esta sería la conclusión lógica, pero no es funcional. El sistema debe de seguir en marcha.

     Por supuesto que no todos los votantes que no han hecho uso de su derecho a votar, tienen los mismos motivos. Pero una abstención del 50%, es como para preocuparse. En ese porcentaje, inevitablemente, tiene que haber un número considerable de descontentos con la clase política actual.

     Se hace imprescindible para los políticos reflexionar sobre lo que están haciendo mal, sobre los motivos por los que los votantes están tan desmotivados. Tienen que reflexionar y cambiar radicalmente sus métodos y sus formas, porque el pueblo les está dando la espalda de una forma muy contundente.

      Históricamente, la abstención en las elecciones autonómicas ha sido superior a la abstención en el resto de las elecciones. Dado que esta abstención crónica cada vez se está haciendo más patente, parece evidente deducir que el estado de las autonomías tampoco acaba de convencer a los electores. Más concluyente, si cabe, en el caso de "autonomías históricas" como es el caso de Galicia y El País Vasco.

       Al final, la sensación que se palpa en el ambiente es de resignación. Se diría que da igual a quien se vote, o si no se vota; al final no va a cambiar nada y todo va a seguir igual.

       Esta sociedad cada vez da más la espalda a los políticos y a la política en general. Esto es lo peor que puede suceder, porque al final estamos consintiendo que nos dirijan y nos gobiernen quienes nosotros no hemos decidido.

       Si con nuestra abstención consentimos que nos gobiernen los que decidan los demás, luego no debemos de manifestarnos y protestar por las decisiones que dichos políticos, elegidos en minoría, adopten.

        Pienso que votar es un derecho obligatorio. Se debe de votar, aunque sea en blanco, porque esa es la única oportunidad que tenemos los ciudadanos de a pie de intervenir en el futuro de nuestro país, autonomía o ciudad. Si queremos que unos políticos cambien o que otros políticos sigan, la única forma posible de manifestarlo, es votando.

Lucha por la democracia

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