La relación entre esposos es uno de los misterios importantes del mundo. Un hombre y una mujer se hacen uno, y nuevos, desde el momento en que se unen como pareja.

La carta a los Efesios, hace un llamado tan significante como diciente, "esposas respeten a sus maridos". Aunque el amor es el eje de la relación con Dios y las personas, la sabiduría sobre la esencia masculina y femenina se ponen en esta cita en el centro del asunto; explicándonos como el respeto para el hombre resulta tan importante como el amor; y como para la mujer puede haber una línea delgada entre el respeto y el amor, aveces siendo más fácil, considerar el amor como un reflejo de sí mismas, rayando con los límites del respeto. Aunque aparentemente uno está inmerso en el otro, hay un llamado también a lugares y posiciones que replantean todo.

¿Qué es el RESPETO al hombre como esposo? la mayoría de mujeres que conozco, tienen un gran conflicto con ésto; en pocos casos el respeto es genuino, y surge más bien un reproche silencioso, que se camufla de diferentes maneras, configurando al respeto como una actitud y no como un sentir genuino. Si una mujer me pidiera un consejo para casarse, solo le preguntaría ¿admiras al que será tu esposo?, la admiración es la esencia del RESPETO genuino. Ese que no se otorga ante el merecimiento, estamos de acuerdo que las acciones de la mayoría de los hombres no serían garante del preciado don, pero el verdadero respeto surge como algo natural, y sin mediciones o evaluaciones, como la intimidad; en él no se piensa una lista de comportamientos para ofrendarse, sino que surge de una feliz y profunda convicción.

Los frutos del respeto, son incalculables, para un hombre, pero sobretodo para su esposa. Es la posibilidad de no juzgar, de no juzgar realmente, al que se ama, esto otorga la gran libertad de la medición del otro, tan común en la mujer.

Los hombres cargan con un legado más que confuso. Hay una serie de exigencias acerca de su rol, de su desempeño, en todo aspecto, que tienen en cautiverio su liderazgo, su valentía, su capacidad de proteger, y de conquistar batallas, más interiores que exteriores, no solo para él sino para los suyos.

Es tal vez por ello, que el cielo nos recuerda, la necesidad para el hombre de recbir en su pequeño refugio, en ese espacio cálido, privado, libre, al que llamamos hogar,  el respeto tan cuestionado en el mundo; es tal vez también, por ello que en la misma cita refiere a los esposos la pista de: amar a sus esposas. Amar a la esposa, respetar al esposo. La esencia de hombre y mujer, esencia de lo femenino y lo masculino, esencia de su fusión.

Conocí el caso de cierta mujer, cuyo ESPOSO tenía una tremeda debilidad por los prostíbulos, de manera maravillosa se lo confesó a ella. Ella en vez de armar una escena de telenovela, que desafortunadamente todos entenderíamos, empezó a orar por su esposo, a tratarlo con mayor dedicación aún, sin el mínimo reproche; el esposo aún no ha dejado esta situación, pero ella es sorprendentemente feliz, se encarga de que sus hijos respeten a su papá.

El evidentemenete sufre por este asunto, así lo noté al hablar con él, pero más allá, o más acá, de la raíz de su comportamiento, su esposa lo respeta, dejando la situación entre Dios y él; ella se encarga de su parte, de lo que le concierne a ella, con una fe que derrumbaría a cualquiera. El respeto en ella surge de su admiración por un hombre que provee para su familia, que pasa el mejor tiempo posible con sus hijos, que la ama al punto de no guardarse lo que podría alejarle de él, de cuidarla y honrarla de maneras más que creativas, de su amistad labrada con el tiempo y las grietas en él. 

Estoy convencida que el respeto viene como una ofrenda de Dios, con un cúmulo de posibilidades para hacernos brillar, no es un simple esfuerzo de nosotras mismas, es una ofrenda ante una disposición de entender el matrimonio como un camino de dos, que se hacen uno, para las dichas y las desdichas. Aquí lo que hace a este hombre maravilloso, es su confesión a la esposa, es el resto de lo que él es; ella lo admira en tantas cosas, que logra desprenderse de sentirse ofendida, para entregar esta causa a su Padre como una causa de dos. Muchas veces las falencias de los hombres y las mujeres en el matrimonio, son tan llevaderas, que el mundo se soprendería; permite hacerlas llevaderas, todo lo que alguien es además de sus falencias, la transparencia, y el maravilloso privilegio de entregar las cargas humanas al creador, que de maneras únicas aprovisiona de un depósito de libertad inconmensurable.

Desafortunadamente la culpa que no se disipa, hace que además de tener comportamientos contrarios al matrimonio, se tapen; lo que transforma la unión en un cadaver enterrado, tratando de revivirse, una y otra vez. Así mismo, la confianza real en Dios, nos permite siempre desprendernos de encargarnos del "merecido" para quien nos ofenda directa, o indirectamente.

Es un misterio más que maravilloso, el AMOR diseñado para el matrimonio. De acuerdo, con quien opina que si los cristianos viviéramos como lo hicieron los primeros hombres y mujeres de la fé por Jesús, el mundo nos vería de otras maneras; pero también de acuerdo con mi amado, que opina que el matrimonio no es el fin, solo un medio para ser mejores!!

Los hombres están tan necesitados del respeto genuino, como las mujeres del amor genuino de ellos. ¿Qué haremos entonces?

 

 

 

 

 

respeto y amor

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