La muerte que voy a narrar es la de mi padre, yo la vivi paso a paso y agradezco el haberlo hecho, pues fue un acontecimiento que transformo mi ser ante la idea de muerte. Quiero compartir mi experiencia con la única intención de regalar  esperanza ante un hecho que aún sabiendo es IRREMEDIABLE, pocos se preparan para aquello.  Yo mismo me vi forzada a ello.Llora

Mi padre un hombre de 84 años que si bien había tenido ciertos inconvenientes de salud, estos poco o nada fueron alarmantes. Hasta esa edad cuando le diagnosticaron CANCER AL ESTOMAGO en etapa terminal, le quedaban seis meses de vida a lo sumo. Poco tiempo para digerir la idea de muerte, batallar con ella y finalmente aceptarla. Recuerdo haberle pedido a Dios que mitigara sus dolores y que LA MUERTE no lo encontara solo.

Un día abiertamente me pregunto que si fuese yo la que iba a morir, que preferiría...... ser enterrada o cremada.  Sentí un dolor  profundo en mi   corazón (que supe disimular), y con toda tranquilidad conteste: cremada, y tú?.  El decidió ser cremado.  Así fue como iniciamos un ritual natural de conversaciones sobre su muerte,  y yo aprendi a asistir a un enfermo terminal.  

Topamos temas como: qué hacer con sus pertenencias?, dónde esparcir sus cenizas?.  Se inclinaba por recordar  vivencias que le dieran la certeza de que después de su muerte no seria olvidado, y de dejar  su huella en nosotros.  Vivencias que yo reforzaba recordando anécdotas y demostrándole con gestos y palabras lo amado que era por mí.  Y sobretodo lo amado que era por Dios, pues le permitió conocer de su muerte para darle tiempo de no dejar nada  pendiente. Como él diría mas tarde, salde mis cuentas bancarias y mis cuentas personales.

Ese día viernes cuando llamo pidiendo que fuera a verlo, intuí que el tiempo se acorto. Pues durante los últimos 4 meses jamás llamo por ayuda. Solo me dijo: Hoy es cuando me viene a buscar la señora con su guadaña ( asi le llamaba él a la muerte).  Ese mismo día escucho el te amo de su nieto consentido, se despidió de su única hermana y sobrinos, de sus parientes políticos, hijos y demás.

En su LECHO DE MUERTE apenas se fruncía ante el dolor, pues éstos fueron ofrecidos a Cristo.  Pudo confesarse, recibir los santos óleos, y, mientras esperaba a los mensajeros que vendrían acompañarlo a trascender; yo permanecía recostada junto a él cantando sus tangos favoritos. Así aprendí por amor a ASISTIR  A UN MORIBUNDO

Supe que llego el momento cuando lo mire y esbozo una sonrisa...... pregunte vienen por ti? y asintió......., entonces murió sonriente y tranquilo. A esto lo llamo yo morir en paz.

DIOS no solo le regalo una SANTA MUERTE , sino que me dio la gracia de acompañarloRisa.

El angel de la muerte y el angel guardian juntos para recibir nuestra alma

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