AL FINAL, ESPERANZA (relato corto)

Tumultuosos días dejaron a todos con la mirada un poco desprovista de luz. Los tiempos eran difíciles incluso para los espíritus más optimistas. Los sitios que en, hace poco tiempo emanaban una bella luz, de pronto se llenaron de una asfixiante oscuridad que les impedía a todos ver lo que estaba enfrente de ellos. Después de haber pasado tiempo envueltos en una oscuridad tan profunda, muchos comenzaron a perder la esperanza de ver de nuevo un día lleno de sol. Pero alguien siempre mantuvo la esperanza. Para los demás, él no era otra cosa más que un joven con la cabeza llena de demasiados sueños, algunos de ellos, francamente imposibles de realizar. Pero a pesar lo que los demás decían, él jamás se olvidó mantener viva la esperanza que vivía en su alma. Y un buen día, sin previo aviso, todo el esfuerzo que el joven hizo para mantener la esperanza tuvo una gran recompensa.

Reencuentro con la esperanza

En un pequeño rincón del pueblo, allí, donde nade se había atrevido a ir desde hacía ya varios años, estaba escondido un pequeño rayo de esperanza. Era tan diminuto, que no era sorprendente enterarse de que nadie lo había visto durante todos esos años. No se puede decir que de la noche a la mañana todo fue perfecto para los habitantes del pueblo, sin embargo, ellos comenzaron a recuperar un poco de la alegría que perdieron a lo largo de días tan oscuros. La oscuridad todavía está allí, rodeándolos. Y aunque todavía muchos sientan miedo al pensar en la posibilidad de que esos días plagados de oscuridad vuelvan a repetirse, el temor es cada vez más pequeño. Cada vez que la feroz noche amenaza con devorarlos, los habitantes del pequeño pueblo se aferran a ese pequeño rayo de luz que permaneció perdido por tanto tiempo. De esa forma, obtienen la fuerza para olvidar el dolor del pasado…

Esperanza: al final, la encontraron

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