Espectros del futuro                                 



-Cierta mañana, DANTE despertó de un bello sueño, había vislumbrado, como vería el mundo desde el punto más alto que se dibujaba en el horizonte, sintió tal punzada de placer en su interior, tal destello en su cabeza, que no pudo por más que plantearse el llevar a cabo su sueño. Se pondría en camino y paso a paso, día a día no descansaría, hasta terminar contemplado ese instante con el que había soñado. Dante era un hombre fuerte de grandes proporciones, pero aun con esos atributos la empresa que perseguía, sería una difícil tarea. -Sus amigos intentaban disuadirlo, no paraban de decirle lo imposible de su propósito, pero desoyendo todos esos consejos, decidió partir.

-El camino se tornaba más y más duro a medida que caminaba, y no parecía acercarse a su meta, más que lo que sus botas tardaban en decirle, ¿descansamos?, aun en ese sombrío panorama, el continuaba sin decaer en el empeño.

-Cierto día, un hombre le pregunto por su destino, y al contarle la historia de su sueño y donde se dirigía, el hombre le tacho de loco y le despidió a carcajadas alejándose, eso sí, no dudo en contárselo a todo el que se encontraba en su camino. Dante por su parte, no hizo el menor caso de las carcajadas y las risas que arrastraba, por donde quiera que pasaba al rumor de su historia. El siguió hacia delante, sin más idea en su cabeza que cumplir su sueño, los días corrían y corrían pero su anhelaba montaña no se acercaba, en cambio sus fuerzas iban disminuyendo y las gentes que se le acercaban, seguían tachándole de loco y riéndose de él, perseguir los sueños siempre es costoso, pensó el.

Por fin una tarde, se encontró a los pies de la cumbre, en la que se aposentaban sus aspiraciones, pero la alegría del momento se vio empañada, por una enfermedad que le acechaba desde hacía algún tiempo, por lo que decidió, construir un refugio para poder reponerse, ya que el lugar era tan inhóspito, que no había refugio alguno, eran tierras prácticamente inexploradas.

-Sin más dilación se puso manos a la obra, sin descanso alguno, hasta ver terminado el refugio, una vez acabado, sus fuerzas se encontraban tan mermadas, que el esfuerzo de entrar para poder descansar, le hizo tambalearse hasta quedar tumbado.

-El día amaneció sombrío, pero Dante no amaneció con el día, el esfuerzo reiterado que había sufrido, le postro para siempre en ese refugio, a los pies de aquella cumbre se terminaba su sueño.

-Las gentes que se estuvieron riendo de él, no daban crédito a la noticia, y unos por curiosidad, otros por pena, y algunos por culpabilidad, se aventuraron a visitar aquel último descanso de Dante, ahora si había un lugar donde refugiarse y poder pasar la noche ya que él lo había construido.

-Todos quedaron pensativos una vez allí, cada uno declaro lo que opinaba de la locura de aquel hombre, pero la opinión de todos y cada uno de ellos se tornaba muy distinta a la que antes afirmaban, tanto que uno de ellos quiso continuar el legado de ese hombre, subiendo hasta la cima y transportando los restos de Dante, para que pudieran descansar en el lugar que tanto añoro en vida. El camino hacia la cumbre, desde el refugio, ya no era tan largo, era empinado y con escarpadas rocas, pero con esfuerzo y tesón, fue librando los obstáculos, hasta por fin, ver su meta conseguida.

-La visión que se habría ante sus ojos, le dejo sin aliento, la hermosura era tal que sus ojos dejaron escapar lagrimas mezcladas de tristeza y alegría, se extendía ante él, la tierra más fértil y frondosa que jamás hubiera visto, todo un vergel de vida que sin el sueño de Dante, el no habría descubierto. Procedió a dar descanso a los restos del soñador y bajo de aquella montaña para poder contar a sus vecinos el paraíso que había encontrado, la vida sería mucho más fácil para todos en ese lugar.

-Sentimientos encontrados, decimas de un segundo para decidir un rumbo, un incierto momento en el que decidir la dirección que vamos a dar a nuestra vida, como ese segundo, esa decisión puede cambiar nuestras vidas.

-Valorar esos instantes, da sentido al presente, moldea el carácter, nos habla de nosotros mismos.

-Muere lentamente, quien no viaja, ni lee, quien no sueña, quien no confía, quien no lo intenta.

-PABLO NERUDA-

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