Español

El español ¿idioma de redundancias?

El idioma castellano es un idioma riquísimo en vocabulario. Ejemplo perfecto para ello es el hecho de poseer diferentes palabras para denominar un solo significado o viceversa, una sola palabra que puede expresar diferentes ideas. Y más es así si comparamos el castellano (español de la península ibérica) con el español de otros países como Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Uruguay o Venezuela, por nombrar solo algunos de los países hispanohablantes. De ahí, es importante tener un buen conocimiento de las palabras y los diccionarios son una herramienta muy útil.

A modo de ejemplo, ¿hay una persona que hace tiempo que no ves? Pues, lo normal es que la eches de menos, la extrañes o estés entristecido por su larga ausencia sin saber nada de él o ella. Si buscamos en el diccionario de la Real Academia Española el verbo poner, encontramos más de cuarenta definiciones. ¿Y el verbo echar? Pues, pasa lo mismo. Pero, ¿realmente conocemos TODOS sus significados? Alguna vez y nada más por curiosidad, ¿has indagado en todos ellos?

Aunque poseamos un amplio repertorio de palabras, quedan arrinconados en nuestro baúl de los recuerdos, ya que, al no utilizarlas con cierta frecuencia, hasta nos olvidamos que existen y echamos mano de repeticiones y redundancias. Es decir, hay cierta cantidad de palabras que manejamos a diario para expresarnos y no salimos de ahí, no variamos.

Pero, ¿en qué redundamos demasiado? Sí, demasiado, porque es un hábito, una costumbre o uso común en la sociedad y se escucha repetitivamente.

¿Cuáles son estas redundancias comunes?

Ejemplos:

Bajar para abajo ¿Se puede bajar para arriba? Subir para arriba ¿Se puede subir para abajo?Entrar para dentro ¿Quién entra para afuera? Salir para fuera ¿Has intentado alguna vez salir para adentro?

Estos son cuatro “errores comunes” que se cometen a diario y somos muchos que los empleamos sin pensarlo.

Otro error redundante que escuché ya en varias ocasiones, al menos en Canarias y también utilizado por personas procedentes de Latinoamérica, es la mala conjugación verbal de la segunda persona singular del tiempo indefinido. El error consiste en añadirle una –s al final, como se suele hacer en otros tiempos verbales. Pero, en el caso del indefinido, la s no va ahí.

Ejemplo:

Fuiste (fuistes) / comiste (comistes) / saliste (salistes)

A la hora de la conjugación verbal en el tiempo indefinido, NO lleva la s al final. El ponérsela como en los otros tiempos verbales donde sí lo lleva, es otra redundancia más.

Son redundancias muy comunes, usadas habitualmente por mucha gente y a diario. Pero, carecen de cualquier lógica. Suena más bonito si sustituyéramos estos complementos circunstanciales de lugar (para arriba, para abajo, para afuera, para adentro) por otras palabras.

Bajamos las escaleras, bajamos o subimos en el ascensor, bajamos a la planta baja o al sótano, pero subimos a la planta quinta o a la azotea. Entramos al apartamento o salimos del vehículo, coche o carro.

El texto sería mucho más detallado e informativo y más literario o coloquial. A continuación expongo dos textos a modo comparativo:

Texto primero:

Juan vive en el ático de un edificio céntrico de Madrid. Por la mañana tuvo que salir para fuera para realizar unas diligencias. Así que bajó parar abajo y se fue temprano. Terminó todo en cuestión de tres horas y decidió tomarse un café antes de regresar a casa. Cuando llegó al edificio, subió para arriba y entró para dentro.

Texto segundo:

Juan vive en el ático de un edificio céntrico de Madrid. Como tuvo que realizar varias diligencias, decidió salir de casa temprano por la mañana para contar con suficiente tiempo para ello. Al acabar, tardó unas tres horas para todo, decidió tomarse un café en la esquina antes de regresar a su casa. Una vez en el edificio de su domicilio, subió para el ático en el que vive.

Si nos concienciamos de cómo hablamos, podemos intentar aplicar más vocabulario recuperando parte de las palabras que aprendimos en nuestra infancia, que leímos en algún libro o aprendiéndolas de nuevo de algún diccionario. Solo se trata de hacer un uso correcto de un idioma tan bello como lo es el castellano.

El castellano es uno de los idiomas más hablados en el mundo y se está expandiendo cada vez más.

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