Políticos cobardes, opinión pública falseada: los mafiosos ganan.

Ya sé que muchos se alegran, pero a mí me parece muy triste que no haya sido aprobada una ley realmente light y timorata que pretendía proteger un poco los derechos de los creadores y de la industria cultural.

El triunfo de aquellos que han tumbado esta ley es también el triunfo de las mafias que controlan páginas de enlaces, que consiguen ingresos millonarios ofreciendo el producto del trabajo y la inversión de otros, algunas de las cuales son las mismas que se dedican a enviar mensajes sms Premium, o que están metidas en otros negocios no muy claros. Parece que los millones que gana esta gente no molestan a nadie; que un músico gane unos céntimos por disco vendido sí. Y algunos están empeñados en creer que todos los artistas son super-millonarios; no es así claro: más allá de la punta del iceberg, el 99% de músicos, escritores, actores etc trabajan a destajo a cambio de unos ingresos de miseria, los mismos que alguna gente se alegra tanto de quitarles en beneficio de las mafias citadas. Es como si, al hablar de lo que ganan los cocineros llegáramos a la conclusión de que todos ganan lo que Ferran Adriá, olvidándonos de los miles y miles de cocineros que trabajan duro en bares, restaurantes y chiringuitos a cambio de un sueldo mileurista. Es absurdo, pero a algunos les interesa creerlo y difundirlo.

Un “clamor popular” inexistente, manipulado e inventado

Y lo que es absolutamente increíble, es que los partidos políticos se han dejado engañar por un "clamor general" que no es tal, en absoluto. Lo demuestran los continuos fracasos estrepitosos  cuando se han convocado manifestaciones en la calle sobre el tema. Desde la de Diciembre del año paso hasta las actuales el número de manifestantes se han contado por decenas, y a veces ni eso, bastaba con contar con los dedos de la mano. Ninguna otra causa ha cosechado jamás fracasos ni remotamente parecidos. En bares y mercados he oído hablar de controladores aéreos, de la edad de jubilación, de fútbol y del tiempo, pero ni una palabra sobre eso. La gente normal pasa de este tema, y esa misma gente, si le preguntas, comprende que todo el mundo tiene derecho a cobrar por su trabajo.

Un núcleo duro de cien o ciento cincuenta mil internautas, entre frikis, elementos anti-sistema (los únicos sinceros porque, al menos estos, están por abolir todo tipo de propiedad), profesionales vividores de "la libertad de internet" y gente con intereses concretos; telefónicas, prósperas empresas de páginas de enlaces y sus correspondientes informáticos asalariados, se han movido como el pez en el agua en un territorio, internet, que conocen bien y en el que juegan en casa, con todas las ventajas habidas y por haber. Yo he llegado a recibir varios mensajes donde se me animaba a "opinar en las webs de los periódicos, cuantas más veces mejor, en contra de la ley Sinde", y eso que no formo parte de estos clanes. Un movimiento perfectamente organizado y poco honesto, al que se ha enfrentado el candor de los creadores y la industria cultural española, con los resultados que hemos visto. Los partidos, que admiten en privado que la ley era necesaria, han votado en contra por miedo a un "clamor" masivo fabricado e inexistente en la realidad.

Ante esto, lo que nos espera es la desaparición de la industria cultural española y su sustititución por la de aquellos países que sí han sabido proteger las suyas. Colonización. Y probablemente, también, cuando llegue el momento, el aislamiento tercermundista de nuestra red de internet.

Ilustración publicada con licencia comercial. Copyright: patrimonio/canstockphoto

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