Finalmente España fue la selección que puso la nota ridícula en el Mundial de Sudáfrica en esta primera jornada de la primera fase. No cabe la palabra sorpresa, es un ridículo bochornoso.

El berrinche es menor, ya que ni siquiera los nuestros le han puesto emoción al choque. Ha sido todo tan aburrido que era imposible sentir enfado o rechazo por lo pobre del espectáculo brindado.

Tras calentársele la boca a todo el santo país, los chicos de Del Bosque no han sido capaces ni tan siquiera de inquietar a la débil selección suiza. Los grandes jugadores barcelonistas, como es habitual, han pasado absolutamente desapercibidos en esta primera cita dejando el dibujo erróneo del seleccionador en puntillas. Y claro, como eran tantos, al final pasa lo que pasa. Ya hablamos de esto en su momento. Y es que esa es otra, el planteamiento táctico del salmantino deja muchísimo que desear apostando por un dibujo cagaleónico en el que priman tapones y jugadores de toque que aburrirían a una vaca incluso hasta en la hora de pastar. Además, la apuesta retrógrada y desvencijada de jugar con un solo punta deja bien a las claras el miedo que le tenemos ya no sólo al rival, también a la vida en general. Además, si la apuesta es Villa, jugador en claro declive deportiva, peor aún.

Lamentable también las apuestas por Iniesta y Torres. Señores, si estos jugadores no están que no vayan. ¿No presumimos de tanto potencial? El caballero trajeado que se sienta en el banquillo y que representa a los millones de aficionados de un país llevando la manija de la selección se permite el absurdo lujazo de sacar a un jugador recién salido de una lesión y completamente fuera de forma antes que otro que esta en plenas facultades (Llorente). Luego todo es más fácil, no cuentas con Navas de inicio y es una apuesta de tercera o cuarta fila, pero cuando sale todos le buscan. Una cosa de locos. Algunos preguntarán para que se lleva a jugadores como el vasco si no va a contar con ellos. Respuesta: la FIFA obliga a llevar 23 jugadores. Si por el seleccionador de turno fuese se llevaría 13 jugadores. Los tres porteros no los tocaría, eso seguro.

Visto lo visto, el amigo Vicente del Bosque ha dejado entrever sus cartas desde el minuto 1. Cuando llegó, todos pensaron que dejaría su sello, que apostaría por algo, que imprimiría su estilo en forma de aporte técnico o táctico, pero se equivocaban. Aprovechando el éxito conseguido en la Eurocopa, plagió todo el trabajo de Luis Aragonés para acabar ofreciendo los mismos latiguillos, manías y excesos de ese absurdo fútbol de toque y pegada cero que exponen los caballeretes que en esta ocasión nos representan. Insisto, todo ese tiqui-taca, taquito y demás fútbol efectista no es una virtud, es un no saber que hacer y un bostezo continuo para el pobre aficionado que traga su ilusión como quien ingiere medio litro de vinagre.

Resultado: que no os engañen. La selección esta al 90 % ciento eliminada. Y si no, analizad el escenario que se nos presenta: dos selecciones con 3 puntos y España con 0 a falta de dos encuentros. Si añadimos que jugando así posiblemente no ganarían ni el partido contra la prensa, poca fe y esperanza queda. Pero casi mejor, todo este favoritismo y forofismo que se empezaba a respirar estaba dando ganar de devolver desde hace días.

Ser el favorito de un Mundial mediocre te acaba convirtiendo en el rey del país de los absurdos. Sigan aburriendo.

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