El hombre de  Pitdown

EL ESLABÓN PERDIDO DE CHARLES DAWSON 

 

EL ESLABÓN PERDIDO que ridiculizó a los arqueólogos es el máximo disparate de la arqueología. Consistió en la aceptación del hombre de Pitdown. El hombre de Pitdown fue considerado el eslabón perdido de la Evolución Humana. Estos hechos sucedieron en 1912. Charles Dawson era un abogado y geólogo aficionado. Al hombre  le gustaba la naturaleza y solía caminar. En unos de sus paseo, recogió restos de un cráneo humano. Un pozo de grava, cerca de Pitdown, fue el lugar del hallazgo. CHARLES DAWSON lo envió a un experto del Museo Británico. Los dos hombres trabajaron en el pozo y reunieron una amplia colección de: dientes huesos y utensilios. Los estudiaron y ambos llegaron a la misma conclusión. Habían descubierto los restos de un ser mitad hombre mitad mono. La criatura vivió 500 mil años atrás. El eslabón perdido era el Eocanthropus dawsoni.

 

 

El eslabón perdido de Charles Dawson

 El eslabón perdido de Charles Dawson

El hombre descubierto, en realidad, era una mujer. Por alguna razón, esto no trascendió mucho. De todos modos, los trabajos fueron admirados y alcanzaron una enorme notoriedad. Los trabajos finalizaron en 1916 con la muerte de Charles Dawson. Otros colegas quisieron continuar la búsqueda. Pero no encontraron nada. El asunto causó extrañeza. Ni un solo hueso más, por pequeño que fuera, volvió a ser encontrado. Poco a poco, se descubrió que el hallazgo: el eslabón perdido, fue un fraude. El cráneo era humano, pero la quijada y los dientes eran de orangután. Los dientes fueron pulidos y, colocados, de manera que pasasen por dientes humanos. El cráneo fue teñido y envejecido con mucha habilidad. Alguien lo rompió y luego lo enterró en el pozo de grava. Desde el año 1916 hubo dudas, pero la farsa no fue descubierta hasta el año 1956. La aplicación de técnicas modernas, para comprobar la antigüedad de los huesos, llevaron a descubrir la ridícula situación. El eslabón perdido seguía perdido. Más que nunca. Y los arqueólogos, también.

hombre de Piltdown

 El eslabón perdido de Charles Dawson

A pesa,r de que nadie hasta ahora, haya resuelto el misterio de quién fabricó la trampa, Dawson es y será el sospechoso número uno. El buen hombre ambicionaba ser reconocido entre los círculos académicos. ¡Vaya qué lo consiguió! Pasó a los anales de la historia, como un timador. El tiro le salió por la culata. Lo que no se atreve nadie a afirmar, es la posible implicación de Arthur Woodward, el experto del museo británico. Hay una leyenda que corre de boca en boca, que afirma que cierta vez, un visitante inesperado llegó al laboratorio de Dawson, y lo encontró muy atareado con un crisol burbujeante. Según se cuenta, este sería el método que empleo para envejecer los huesos. Del 16 al 56 van 40 años. De reconocimiento, de fama y, de inopia académica. Aunque muchos quieran olvidarlo, el hombre de Dawson seguirá formando parte de la historia.

Fotos:

1 y 2: Museo de Historia Natural de Londres.

3: «La banda de Piltdown", pintura de John Cooke, 1915, en el que se muestra un famoso encuentro de los hombres que estudiaron el cráneo de Piltdown. © Sociedad Geológica de Londres.

El eslabón perdido de Charles Dawson

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