Escuchar música en directo es, hoy por hoy precisamente por la gran crisis existente, mas fácil y cercano. Tan sencillo casi como ir a tu sala de copas habitual para escuchar a tu grupo favorito actual.

Al parecer la noticia ha saltado a los medios hoy: Las bandas principales están encontrando su filón de oro en las pequeñas salas de las ciudades, donde no les faltan ingresos de los fans, que se acercan a pasar su rato de ocio y copas para escuchar música en directo de su banda preferida. Justo cuando la mayoría de salas habían cerrado, ahora están volviendo a abrir sus puertas, gracias a que la crisis les devuelve el protagonismo perdido años atrás, cuando solo se buscaban los conciertos masivos para escuchar música en directo. Ahora es mas rentable tocar en aforos reducidos, que preparar grandes conciertos con el gasto que conlleva, al fin y al cabo, en locales solo necesitan sus guitarras y poco mas.

Con todo el revuelo en alza, en torno a los derechos de autor, las páginas de descarga on line, y toda la competencia desleal, que según la SGAE, existe alrededor del mundo de la música, precísamente los grupos titulares de la actualidad musical, no solo los teloneros o los novatos que se intentan abrir paso, cada vez mas, soportan una fuerte demanda de conciertos de música en directo en salas reducidas de ciudades y capitales de provincia. Con capacidades de aforo de un máximo de 1.000/2.000 personas, el gasto es ridículo en relación con los ingresos que producen las pequeñas salas, donde el público prefiere acudir a escuchar música de su grupo en directo.

Parece que la idea de la cantautora canaria, quien siempre defendió su predilección por tocar su música en directo y en salas pequeñas, por el calor y cercanía con su público, años después, está marcando tendencia para grandes bandas de siempre, que han visto como esta salida es mas lucrativa que los macro-conciertos. Los grupos han podido descubrir, por fin, que el público de a pié prefiere la cercanía para escuchar música de su interés en directo, en distancias cortas, sin tanto escenario preparado, donde el directo es mas real que nunca.

La clave de escuchar música en directo en salas de poco aforo, estriba, para el grupo en una ganancia, casi limpia, al no necesitar excesivos montajes ni personal extra, y para el fan, en el precio de la entrada que es mucho mas barata y en su lugar cercano habitual para el ocio. Todos contentos... ¿estará la SGAE también contenta con esta tendencia o perderá recaudación?

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