Escritura

La escritura como inversión inicial

Escribir y vivir de la escritura. Es una fascinación que comparten muchas personas y otras tantas sueñan de ella. Sin embargo, no es tan sencillo como algunos creen. Se trata de una AFICIÓN que, en muchas ocasiones queda solo en un sueño, otras veces en una afición y, pocas veces, se convierte en una realidad.

¿Por qué es tan difícil llegar hasta la final y convertirse en un escritor remunerado?

Pues porque inicialmente se trata de una INVERSIÓN a largo plazo. La inversión que debe hacerse incluye tres aspectos importantes, los cuales son los siguientes:

TIEMPO: Se precisa tiempo para la investigación y para escribir. La escritura de un libro conlleva algún tiempo, luego la revisión, corrección y los trámites a seguir una vez tengamos el manuscrito listo para publicar.

ECONÓMICA: al principio, hay que invertir un mínimo de dinero en cuanto a material se refiere (folios, tinta de impresión, un ordenador con conexión a Internet, gastos de inscripción en el Registro de Propiedad Intelectual, gastos de envío del manuscrito por correo postal….).

CONOCIMIENTO: se invierte el conocimiento propio, así como la experiencia personal e ideas propias para llevar a cabo la escritura de algún libro. A veces también es necesario realizar algún curso de redacción, técnicas o estilo o invertir en algún manual para aprender a escribir.

Por ello, si queremos convertirnos en un escritor y remunerado, debemos de tener en cuenta que hay un largo camino a recorrer y es un proceso a realizar para el cual son necesarias una serie de cualidades. Hace falta disponer de:

  • Tiempo
  • Voluntad
  • Motivación
  • Paciencia
  • Disciplina
  • Perseverancia
  • Ideas

Son muchas las personas que en una etapa de su vida intentan escribir un diario, un poema, un relato, una biografía o incluso una novela. Sin embargo, por falta de paciencia, disciplina o motivación desisten antes de terminar su obra. Otras personas lo terminan, pero nunca llegan a enviar su manuscrito a ninguna editorial por temor de ser rechazados. Es más fácil creer que nuestra obra carece de interés y pensar que no lo van a publicar. El deseo de ser un escritor queda finalmente en el primer intento y se realiza nunca por falta de perseverancia. No creer lo suficiente en las propias aptitudes conlleva no terminar muchas obras o proyectos en nuestras vidas. ¿Qué es lo peor que podría pasar si al menos lo intentamos? Que la editorial nos devuelva el manuscrito. ¿Y entonces? ¿Vamos a decepcionarnos y desistir por eso?

Si todo fuera fácil en la vida, todos seriamos médicos, ingenieros, músicos, escritores… Pero no es así, todo necesita tiempo, aprendizaje y práctica. De lo contrario, no existieran hoy en día los violinistas o los pianistas, por mencionar algún ejemplo. Ellos precisaron de largos años de aprendizaje y horas y horas de práctica cada día antes de convertirse en grandes músicos. Lo mismo sucede con los grandes deportistas, cantantes y poetas. Aunque bien es cierto que a unos les resultará más fácil que a otros. Pero todos podemos conseguirlo si invertimos nuestro tiempo y nuestras habilidades en este proyecto tan deseado. Y tú, ¿inviertes lo suficiente en tu sueño?

Sólo si invertimos inicialmente en la escritura, conseguiremos ver el fruto al final del camino. Si nos marcamos un objetivo y mantenemos la convicción que podemos escribir un libro, lo conseguiremos. Para ello, podemos hacer el siguiente ejercicio. Cerremos de vez en cuando los ojos e imaginémonos sosteniendo nuestro libro publicado en nuestras manos. Veamos nuestro sueño hecho realidad, aunque aún no lo hayamos terminado. Si vemos el resultado claramente ante nuestros ojos, nos ayuda a trabajar en ello hasta conseguirlo.

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